El fracaso de las naciones.

Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.

Ahora que está muy de moda en el país el discutir la conveniencia o inconveniencia de diversas decisiones y propuestas de gobierno que ya se están tomando por uno que aún no comienza, se hace necesario recurrir a los esquemas conceptuales que ya han sido de sobra desarrollados en otras latitudes, donde se analiza el fondo del tema en cuestión, es decir,  responder a interrogante básica en el sentido de saber si determinado programa o acción de gobierno va a redundar en beneficio de la colectividad, o lo que es lo mismo, ¿de qué naturaleza son  las decisiones de estado que llevan a un país a ser próspero?, y por el contrario, ¿qué han hecho mal algunos gobiernos para llevar al despeñadero a sus naciones?

El mejor trabajo que se puede consultar sobre el tema se denomina “Porqué las Naciones Fracasan” (Why Nations Fail, The origins of power, prosperity and poverty) de los estudiosos Daron Acemoglu y James A. Robinson. En este texto se nos desvelan los factores que subyacen para entender porqué los países se desarrollan de diferente manera, algunos de manera exitosa, acumulando poder y prosperidad para la mayor parte de la población, mientras que otros fracasan.

La tesis principal de esta obra es que las llamadas instituciones económicas “inclusivas” generan prosperidad y riqueza, mientras que las denominadas instituciones “extractivas” acaban generando estancamiento y pobreza. En este contexto, se nos explica que las instituciones económicas inclusivas tienden a la desconcentración de la riqueza y el poder, generando una amplia clase social media que siempre ha sido el motor del desarrollo económico a nivel global. Para poder llegar a tener instituciones económica inclusivas, es necesario, como premisa fundamental, que las instituciones políticas también sean inclusivas, es decir, que exista una real democracia donde la mayor parte de la población participe en las decisiones fundamentales de la nación. En cambio, las instituciones económica extractivas tienden a la concentración de la riqueza y el poder en manos de una reducida élite, la cual, para mantener sus privilegios adquiridos tiende a oponerse al desarrollo industrial y a la adopción de las nuevas tecnologías, pues estos aspectos son vistos como factores disruptivos que llevarían a la emergencia de nuevos actores económicos que desplazarían en su poderío a esas clases antaño acomodadas.

Es en este contexto que la prosperidad económica de las naciones depende sobre todo de que las instituciones económicas y políticas sean inclusivas, donde la mayoría de la población tenga injerencia en la toma de las decisiones importantes que la afecten. Cuando se construye un país donde las instituciones sean plurales y democráticas, se garantiza el llamado estado de derecho donde existen reglas claras y justas que todos se comprometen a cumplir, precisamente por emanar de su real voluntad y ser las adecuadas. Las instituciones económicas y políticas inclusivas son un incentivo para que el talento y la creatividad sean recompensadas, es decir, la viejísima y vigente idea de la “cultura del esfuerzo”.

Me pregunto cuál es el rumbo que ahora va a tomar México, atentos a las altísimas expectativas en esta Cuarta Transformación.

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