CORRUPCIÓN EN FAMILIA, DERUMBE EN FAMILIA

EL RECREO

Emilio Lozoya vive una tragedia personalísima no solo por incurrir en actos de corrupción en su calidad de servidor público sino por arrastrar al abismo a su madre, a su esposa, a su hermana. Las órdenes de aprehensión solicitadas por la Fiscalía General de la República han sido concedidas por Juez competente, la ficha roja convierte a la familia en objetivo de captura en 190 países donde opera la Interpol, con ellos arranca la promesa más seductora de la #Cuarta Transformación, Lo viejo se resiste a morir, ya se oye el llanto del  México nuevo que está naciendo.

No a todos les pasa pero es frecuente que de un político con relevancia, los primeros que buscan obtener provecho son sus propios familiares, sienten que tienen derecho a beneficiarse económicamente y hasta hacer carrera política apalancados en el hermano o padre que “las puede”.

El efecto que ocasionan estos familiares “incómodos” es  pérdida de respetabilidad del político “gallina de huevos de oro” que  inspira desconfianza generalizada ante  lo que se percibe como nepotismo antidemocrático por definición, aunque no hay que desconocer que una sola familia puede aportar políticos relevantes a partir de méritos  de cada uno, es el caso de los hermanos Kennedy, de los Castro Ruz y en al caso mexicano, de los Moctezuma (Esteban, el más encumbrado hoy, es de menos trayectoria que sus hermanos mayores, los gemelos Pedro y Pablo).

Del mismo modo como los jefes mafiosos de  tiempos clásicos introdujeron la norma de no meterse con familiares de los enemigos salvo para declarar guerra total,  la clase gobernante que incubó la corrupción extrema, hizo valer esa regla no escrita que durante muchos años trató como intocables a los familiares del enemigo político, circunstancia que favoreció ejercicio de poder al margen de la institucionalidad al estilo Maximino Ávila Camacho, Raúl Salinas De Gortari, Marta Sahagún e hijos.

          TAMBIÉN EN ESTADOS Y MUNICIPIOS

Tal modalidad se constata con frecuencia en estados y municipios, todo eso consecuencia de la incultura institucional que permite que los parientes del que ejerce poder, nomás por serlo, se beneficien e intervengan.

Como subproducto no deseado de las legítimas luchas por la igualdad de género, se registra un anómalo empoderamiento de  “primeras damas” generalmente ajenas a las luchas de reivindicación de la mujer pero lo suficientemente dispuestas a adoptar el discurso para tomar decisiones  que van desde correr a trabajadores para meter a los de su contentillo hasta  modificar   el gabinete si el marido en funciones  de gobernante se lo permite por  temor a que sus  funciones de marido también sean temporales.

El empoderamiento de primeras damas en  situación de corrupción envolvente termina por “embarrarlas” , el hartazgo contra la corrupción las somete al escrutinio severo de sus actos.

Son enjuiciadas por  tribunales mediáticos cuando el marido deja  el poder y los tribunales judiciales las ponen en la mira, aunque todavía con titubeos.

Karime  Macías, la esposa del ex gobernador de Veracruz Javier Duarte   que se considera auto considera  “merecedora de abundancia” puede ser la primera en rendir cuentas por el ejercicio de un poder que le fue conferido por el marido, no por la ley ni por las urnas, aunque mucho se especula que su marido negoció con Peña Nieto que con su mujer no se metan en aquella misteriosa visita del entonces Presidente a Guatemala cuándo Duarte estaba en vía de extradición a México.

Perú es el primer país que me viene a la memoria en derribar la barrera protectora de las esposas del gobernante, en estos momentos la esposa del también reo ex presidente Ollanta Humala  padece el rigor de la prisión.

En  tránsito de país de la ley del más fuerte a país de la legalidad libre de impunidad, es previsible el derrumbe de familias enteras llevadas al baile del poder en una época que venturosamente estamos dejando atrás, será para bien de México.

                    DE LA GLORIA AL INFIERNO

El caso  Lozoya es aleccionador, nadie supuso que su madre, su esposa y su hermana fueran a compartir destino con el ex director de Pemex. Se explica ahora su angustia, su ansiedad porque le apoyen los otrora poderosos aliados a los que amenaza por vía de su abogado de que si lo agarran dirá todo.

De verificarse las acusaciones enderezadas, vendrá  el abandono de las amistades, burlas en las escuelas,  condena hipócrita de quienes  los  frecuentaban a sabiendas.

Los que más e injustamente padecen son los niños en  escuela.

Si el  delincuente se lleva entre las patas a su familia, el político corrupto también.

Acumular dinero a costa de la honra no hace familias felices, debieran saberlo delincuentes apolíticos  y políticos.

Pregúntenle a sus hijos.

Nos encontramos el jueves en Recreo.

@luismedinalizalde@gmail.com

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