De féminas y feminicidios.

Por: Dr. José G. Estrada.

Recientemente se ha causado una gran alharaca, propia de guacamayas tropicales, la propuesta que hiciera el Fiscal de la Nación, en el sentido de suprimir el tipo penal de “feminicidio”, para redefinirlo en uno de homicidio con una agravante. Se parte de la idea de quitar todos los requisitos que se deben probar en la actualidad por parte de los agentes del ministerio público para así poder probar la existencia de tal figura delictiva. “Si simplemente se tipifica y se mantiene el delito de feminicidio como un homicidio contra una mujer, este debe tener el agravante y la penalidad más alta, que debe ser de 40 a 70 años, que es superior a la que actualmente se aplica en cualquier delito de homicidio calificado o agravado…”, fueron las palabras literales del autor de esta iniciativa. Ya se lo tragaban la horda de ignaras féminas por tan atrevida e injusta propuesta.

Cuando hace pocos ayeres se introdujo en los códigos penales, tanto federal, como en los estados, el relativamente reciente tipo penal de “feminicidio”, lo que se pretendió fue crear un instrumento legal para proteger a las mujeres de tanta violencia que había y sigue habiendo en contra de ellas. Esta fue una propuesta noble en su causa, pero ingenua, impráctica y embustera en la realidad de las cosas.

Digo que es ingenua porque muchas veces se piensa, como en el caso que nos ocupa, que cambiando las leyes, vamos a cambiar la realidad de las cosas. Aquí se razonó que creando este engendro penal se iba a disminuir el índice de violencia contra la mujer, aumentando las sanciones hasta un máximo de sesenta años si de daban las condiciones y requisitos que se deben acrditar con pruebas en un proceso criminal. Lo que en realidad disuade a una persona de cometer un delito no es la amenaza per se en una ley, que probablemente ni conozca, sino la efectividad en su aplicación. En México, está documentado que alrededor del 98 por ciento de los actos criminales quedan impunes. En la lógica de esta mal llevada reforma, mejor le hubiesen puesto mil años de cárcel, para así asustar a los probables “feminicidas”.

Digo que es impráctica porque la actual descripción delictiva en comento tiene variadas circunstancias subjetivas muy complicadas y difíciles de demostrar. Recordemos que corresponde al acusador, y no al acusado, el probar los extremos de su imputación criminal. Dicen la mayoría de los artículos que establecen el delito de feminicidio: “Comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por “razones de género”. Pregunta: ¿cuándo nos encontramos ante

una razón de género? El mismo numeral contesta: se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias: la víctima presente signos de “violencia sexual” (pregunta: ¿cómo distinguir los signos de violencia sexual de otros que no lo son?); a la víctima se le hayan inflingido lesiones o mutilaciones infamanates o degradantes (pregunta: ¿qué es una lesión o mutilación infamante? ¿Cuándo estamos ante una degradante?); haya actos de necrofilia en contra de la víctima (pregunta: ¿qué es un acto de necrofilia? ¿un beso o tocamiento a un cadáver, o requiere necesariamente la penetración sexual?); existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar (pregunta: ¿un pleito conyugal de los de todos los días es un acto de violencia?); haya existido una relación sentimental, afectiva o de confianza (pregunta: ¿si una mujer le presta un vehículo a su victimario, ese es un acto de confianza?); y así, ad infinitum, decenas y decenas de preguntas que surgen al momento de tratar de demostrar los elementos de esta figura delictiva.

Digo, finalmente, que esta propuesta es embustera porque derivó de una malentendida concesión que hiciera nuestra marrullera clase política para apaciguar, momentáneamente, las preocupaciones generalizadas de violencia en contra de las mujeres.

Lo único que atisbó el actual titular de la Fiscalía General es allanar el camino y exista menos impunidad cuando se violente a una mujer: feminicidio (u homicidio calificado) es cuando se priva de la vida a una mujer. Punto.

El analfabetismo del derecho penal en los detractores de esta propuesta no tiene por ahora mejor expresión.

Correo Electrónico:

estradagp@hotmail.com

519 total views, 18 views today

Comparte esto:

Comentarios