ESTRATEGIA DE INTIMIDACIÓN

La Cámara de Diputados Federal cometió uno de los atentados más execrables en contra del Pueblo de México al aprobar la Ley de Seguridad Interior, engendro legaloide más propio de las dictaduras latinoamericanas de los años Setenta del Siglo pasado que de un país que se ostenta democrático ante el resto del mundo, las posibilidades de conjurar el grave retroceso están en la cancha del Senado en su función de Cámara revisora, sin embargo, los números y la tradición de sumisión a la Voluntad del Presidente en turno hacen concebir pocas esperanzas, queda la posibilidad de que median la acción de inconstitucionalidad la Suprema Corte de Justicia de la Nación declare la inconstitucionalidad de ese monumental atentado a la vida democrática y a los Derechos Humanos

Es un ardid legitimador promover la aceptación de esta ley como respuesta inevitable a la violencia sin fin desatada por otro ardid legitimador de funestas consecuencias: la declaración de guerra al crimen organizado sin plan pre concebido a los diez días de la toma de posesión de Felipe Calderón, que asume el cargo bajo el estigma del fraude y que quiso emular el “Quinazo” que tan bien le resultó a otro burlador de la voluntad popular, Carlos Salinas De Gortari

Como lo saben los gobernadores que en vano solicitaron ayuda a las Fuerzas Armadas en este trágico año ya declarado el más violento de los últimos veinte, fue evidente que soldados y marinos han estado de brazos caídos para hacer evidente lo necesario que son en el combate al crimen organizado, recordemos como el Gobernador Alejandro Tello, al no advertir ese comportamiento, incurrió en la precipitación de anunciar que pediría la presencia de la Marina para enfrentar la oleada de extorsiones, secuestros y asesinatos, sin obtener respuesta positiva

LA DELINCUENCIA COMO COARTADA

Los militares saben y el General Salvador Cienfuegos lo ha dicho con todas sus letras, que los soldados y marinos no están formados para cumplir tareas policíacas, pero tanto ellos como los que pensamos lo mismo, sabemos que el retorno a los cuarteles es inevitablemente gradual y sincronizado con procesos de índole preventivo, disuasivo y correctivo a cargo de autoridades civiles.

Sabido es que la utilización de los militares en funciones policíacas viola nuestra Carta Magna, pero eso no ha detonado una reacción social en contra de la presencias militar salvo en los casos en que los propios militares se comportan como los criminales que deben combatir, salvo esos casos generadores de protesta focalizada, el patrullaje de marinos y soldados en

carreteras y ciudades no suscita reacciones ciudadanas en su contra, más bien, genera sentimientos de gratitud social

Los organismo internacionales que atienden el respeto a los Derechos Humanos, empezando por la ONU, han externado su desaprobación a la denominada Ley de Seguridad Interior, en eso han coincidido la Comisión Nacional de Derechos Humanos y las de los estados, así como intelectuales y académicos, generando crecientes oleadas de rechazo social.

La pregunta es: ¿a qué obedece realmente éste engendro legaloide de contundente inconstitucionalidad? En mi modesta opinión la respuesta la encontraremos si reflexionamos en que en la misma semana en que se “destapa” al prospecto de sucesor escogido por Peña Nieto, José Antonio Meade, quien siendo un técnico sin experiencia política, nunca se le acercó a Osorio Chong en las encuestas entre priistas< aspirantes a la silla presidencial, quedando claro que pesó más en el ánimo de Peña Nieto las relaciones de coparticipación en las turbiedades sexenales en el terreno Hacendario que la rentabilidad electoral ¿Eso significa que Peña Nieto apuesta a perder? De ninguna manera, Peña Nieto apuesta por ganar al precio que sea

SE JUEGAN TODO

Cuando decidió reformar los estatutos del PRI para eliminar el requisito de la militancia para ser candidato, ya sabía que sería Meade el escogido, ratificando que en política no hay sorpresas sino sorprendidos. Consciente de la débil presencia de su” gallo” pone en juego toda el potencial corruptor de las finanzas públicas desviadas, hace que gran parte de los medios de comunicación ostenten su impudicia profesional alabando sin medida al tímido Meade y denostando o silenciando a las figuras opositoras

La ley de Seguridad Interior sirve a los mismos propósitos de imposición electoral al configurar un escenario de intimidación que impacte a los indecisos induciéndolos al abstencionismo o a votar “por el malo por conocido en vez de por el bueno por conocer”

Hay preocupantes indicios que el combate al crimen organizado es aprovechado como coartada detrás de la cual se oculta la intención de usar a las Fuerzas Armadas para la disuasión de los anhelos de cambio

Todo por la larga y pisoteable cola de los que salen

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