La fiesta de los Tastoanes Un recorrido Obligado del Cañón de Juchipila

 

Por: José Juan Llamas Saldívar y la colaboración de textos de Eleticia Quintero Lara, Cronista de Moyahua

Cañón de Juchipila.- Los indios lo llamaban “Tastuán” a ese hombre cuya característica es una máscara y un gran “penacho” o montera confeccionado de “pelos de cola de vaca y en muchos casos de otros hilos como el ixtle extraído de magueyes silvestres”.

La fiesta de Santo Santiago  es una tradición en donde se simulan  los combates pasados y la remembranza de las danzas entre los  moros que se habían quedado en la península Ibérica, hoy en la víspera municipios del sur de Zacatecas y varios del estado de Jalisco, preparan la fiesta, en el caso del Cañón de Juchipila conocer la fiesta de los Tastoanes es una actividad obligada.

Una celebración  que como cita Eleticia Quintero Lara, Cronista de Moyahua, es un fiesta del pueblo que nos remonta a la época  colonial,  una tradición ritual mezcla de cristianismo, conquista, idolatría paganismo, magia, mitología y de cultura morisco (árabe) que tuvo su origen en la victoria de la lucha del Mixtón por el año 1541, entre españoles e indígenas. En donde los españoles conquistadores y cristianos igualaron a los idólatras aborígenes en estas tierras del occidente  con los musulmanes de la península ibérica a quienes habían  vencido  poco tiempo antes con la ayuda del milagroso Santo Santiago.

Este milagro que se representa cada año en muchos pueblos de lo que fue la Nueva Galicia; entre ellos Moyahua y que replicó después en pueblos como Juchipila, Apozol y Jalpa, donde los naturales ya preparan la tradición, “tunazos” en Jalpa,  sendos y costosos trajes en Moyahua y Juchipila.

Según la historia los indios (antepasados de la zona) lo llamaban señor o “Tlatoani” al santo. Los españoles oían que decían “Tastuán”.

Después, los indígenas se integraron a la fiesta de “El Tastuán” que deriva del náhuatl “Tlatoani”: señor de siervos, el que habla con autoridad.

El gran tlatoani no solo era el sumo sacerdote, sino también el primer guerrero.

En Moyahua  la fiesta religiosa es desde el 24, 25 y 26 de julio. El 25 es el día grande y el 26 es  “La vieja”. La pagana inicia del 12 al 26 con una semana cultural y el 23 destaca la comida del hijo ausente o Moyahuense.

Los tastuanes o tastoanes que es lo mismo emplean gritos, alaridos y voces de su invención salvaje. A veces forman frases u oraciones incomprensibles. Se la pasan vacilando con las muchachas, poniéndoles anillos prestados o una que otra contraseña de valor que nunca devuelven ofreciéndoles a cambio una iguana, una culebra o un sapo reventado, cita la cronista de Moyahua en un documento.

Le acercan a la gente en la boca fruta (tuna o mango) encajada en una de las puntas del cuerno de venado preguntándole ¿quieren mango? ¿Quieren tunas?, usanza  única de Moyahua.

Traen es sus manos algún objeto robado de algún puesto, panes, tortas o lo que sea, con la finalidad de desatinar a la gente que se le venga en gana.

La tradición apunta que el Traje de Tastuán es lo que marca la diferencia del “Tastoan”, Los tastoanes en la fiesta no llevan uniforme; pero sin ponerse de acuerdo visten de modo parecido: máscara de madera con largos bigotes de colas de res de multicolores formas; capote de hule encerrado o mangas; cobertor o gabán encima de las mangas; cuerno de venado en la mano en señal de lucha; chivarras, chaparreras y la montera, estos son los “curros” dicen en la región, en referencia a los –greñudos- de  Moyahua –que son los mejor vestidos- le siguen Los de Juchipila y Apozol, mientras que en Jalpa la vestimenta tiene que ver más con la mascara y la “montera” o melena que esta confeccionada con “pelos” de cola de res, por lo demás no interesa, sin embargo el sacrificio estriba en los “golpes” que reciben en la emulación de la batalla, donde la guerra se emula con “tunaz” que son lanzadas al oponente y lastiman, ahí esta la magia y lo fuerte de la tradición.

 En fin la costumbre está ahí, con casi 500 años de tradición, un ejercicio que se revive y  vive desde hace 478 años en aquella victoria de la lucha del Mixtón dada en el año 1541 y que hoy desde aquellos ayeres es recordada en esta zona del cañón de Juchipila.

       

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