LAS GLOSAS Y LA OMERTA

En el sistema político mexicano hay una tradición de silencio. Los que ocupan cargos suelen aludir a sus antecesores con insinuaciones, declaraciones genéricas que no comprometen, se anidan rencores y alimentan las consabidas rencillas y de allí no pasa, al mejor estilo siciliano se practica la “Omerta” o regla del silencio que garantiza la sobrevivencia de la mafia, los políticos mexicanos son los reyes de las” filtraciones”; sobran los “periodistas” dispuestos a publicar versiones confeccionadas para dañar al adversario sin que el autor de tales versiones tenga que dar la cara, las comparecencias de los funcionarios ante el “Poder” legislativo en Zacatecas son un claro ejemplo.

Tratándose del primer año de Gobierno, en un país de más arraigo democrático, lo más normal es que el funcionario que comparece, relate ante la representación popular el estado de cosas con el que se encontró al asumir el cargo, el tratamiento dado a las situaciones heredadas y el anticipo de la etapa que viene. En lugar de eso, los funcionarios que comparecen van dispuestos a que los opositores no se salgan con la suya haciéndolos expresar algo que por razones de comodidad no quieren soltar aunque sea información verificada, de interés público, mediante el ocultamiento de la realidad a la que tienen acceso le niegan a la sociedad su derecho a saber, por eso las “glosas” no suscitan interés en la sociedad, la prensa misma con frecuencia reseña una especie de torneo en donde alguien gana o alguien pierde y se olvida de transmitir al público la información sustantiva o falta de ella.

El formato de las glosas que actualmente se desarrollan en la Legislatura local es condenado por todos, aún por quienes lo implantaron, el clamor unánime es que falta tiempo lo mismo que los que comparecen que a los diputados, no hay quien no se quede “picado” porque no pudo abundar, replicar o reiterar, lo mismo tratándose de diputados que de funcionarios.

165 total views, 2 views today

Comparte esto:

Comentarios