Evitemos el colapso hospitalario  

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Marco Vinicio Flores Guerrero* 

El gobernador, Alejandro Tello Cristerna, lanzó una clara advertencia: En Zacatecas el sistema de salud está en riesgo de colapso ante la falta de recursos humanos para atender a los enfermos de Covid-19. Y sobre advertencia –dice el refrán­ no hay engaño.

No se trata de falta de camas hospitalarias y ventiladores pulmonares, aunque de seguir el actual ritmo de expansión de la pandemia también faltarían, sino del agotamiento físico –y moral, agregamos nosotros– de los médicos especializados, de las y los enfermeros y del personal operativo, que se han resentido de contagios y decesos.

Antes de continuar en lo local, echemos un repaso a lo que sucede en el país y el mundo, a seis meses –cumplidos el lunes pasado– de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara pandemia a la contingencia sanitaria comenzada a fines de 2019 en China.

Al 27 de julio el continente americano registra 8.6 millones de casos y Europa 3.2 millones. En América, Estados Unidos, con 4.4 millones, es el país con más contagiados y le sigue Brasil, con 2.3 millones.

Para advertir que la pandemia, lejos de ceder, incrementa su fuerza, la OMS informó que en las últimas seis semanas se duplicó el número mundial de contagiados y llegó a un total de 16.3 millones, con tal velocidad de propagación que solo en cuatro días se registró un millón de infectados, mientras el número de muertos llegó a los 651 mil.

México, tristemente, ocupa en las estadísticas mundiales un sexto lugar de contagiados, con 395 mil 489 casos confirmados de SARS-CoV2, registrados oficialmente. Los decesos, hasta el 27 de julio, ascendieron a 44 mil 22.

En el entorno local, Zacatecas no está entre los estados más golpeados por la pandemia, pero aun así sus números son lamentables. Hasta anteayer registraba 2 mil 357 casos positivos; mil 290 casos activos; 832 recuperados clínicamente, y 235 decesos.

Lo anterior significa que 35% de los casos están activos; 35% de los pacientes se han recuperado y ha fallecido el 10%, con un promedio de 53 nuevos contagios cada día. Los municipios con más casos siguen siendo Fresnillo, Guadalupe, Zacatecas y Río Grande, en ese orden. En estado grave, hasta el lunes, había 49 enfermos intubados y 150 hospitalizados.

Si solo se ven los números, quizás habría quienes pensaran que no son tan alarmantes, porque otras entidades federales están con peores estadísticas, pero es necesario pensar que cada número significa una persona y que atrás de cada persona hay otras, familias, madres, esposas, esposos, hijos y amigos que sufren. Y médicos, enfermeras y todo el personal hospitalario, que también sufren el dolor de ser vencidos por una enfermedad que incluso a ellos, al combatirla, los pone en riesgo de muerte, junto con sus familias.

¿Y ya se ve la luz al final del túnel? No. Por lo menos, no cercana. Es previsible que la pandemia continúe su devastador ascenso por lo menos hasta fin de año o principio de 2021. La esperada vacuna antiCovid-19 ya entró a su última etapa de ensayos en los laboratorios Moderna Inc., en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, y se espera que, si todo marcha bien, su venta comience en diciembre, con una producción de 500 mil dosis y solo hasta 2021 podría producir un millón de dosis anualmente. ¿Cuántos contagios y muertes más habrá hasta diciembre? ¿Cuántos familiares, amigos o conocidos se habrán quedado en el camino para cuando llegue a México la tan codiciada vacuna, que aun sin estar lista ya produce ganancias multimillonarias a las farmacéuticas?

Además, la mexicana es una población enferma. A la letalidad propia del Covid-19 debemos agregar la comorbilidad, que asociada al coronavirus está matando a miles. El 70% de la población padece obesidad, hipertensión o diabetes. Generaciones de mexicanos mal alimentados con comida chatarra; años de indolencia y complicidad gubernamental; décadas de abandonar la salud pública al libre mercado destruyeron el sistema de sanitario mexicano y por eso nos dejaron indefensos.

La advertencia del gobernador Tello Cristerna no es tardía. Estamos a tiempo de cerrarle el paso a la pandemia si todos nos hacemos corresponsables de la salud de todos.

La información es contundente: hasta el lunes en Zacatecas solo había 149 camas disponibles para enfermos de Covid-19 y 84 ventiladores pulmonares para los casos más graves. El personal hospitalario está agotado y numéricamente es insuficiente. ¿Nos ponemos en confinamiento y guardamos todas las debidas precauciones o seguiremos siendo irreponsables?

Director general del ISSSTEZAC.

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