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Cuando hablamos de cultura en nuestro país se vienen a la mente colores, lenguas, riqueza, sabores y pueblos coloridos. La cultura que significa conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres, que caracterizan a un pueblo, una clase social, una época o un país, hace referencia precisamente a lo autóctono o típico con respecto a la indumentaria, la gastronomía y hoy nos ocupamos acerca de cómo vivimos de manera particular recordar a nuestros seres queridos el día de los “Fieles Difuntos” coloquialmente conocido como Día de Muertos.

La celebración de la muerte se relaciona directamente con la idiosincrasia o la forma de ser y de pensar de cada pueblo; por lo tanto, en las comunidades de los pueblos originarios es un acontecimiento altamente significativo donde se concibe la vida y la muerte como parte de una dualidad o como parte de una sola moneda. En muchos casos se relaciona con el culto a los ancestros, a quienes la muerte ha mimetizado en seres divinos intercesores de los hombres antes los dioses. Entonces la fiesta de los fieles difuntos y de todos los santos, se le puede interpretar como el homenaje culmen de un ciclo de conmemoración a los parientes que han trascendido, donde los lazos familiares, la comunidad, los lazos sociales se veneran y se estrechan los lazos familiares y comunitarios.

Los pueblos originarios se caracterizan por sus formas particulares en formas de ver la vida y el universo, diferentes entre sí, para algunas comunidades la religiosidad no está descoyuntada de la vida cotidiana. Los sabios que son los ancianos, encargados de trasmitir la tradición ancestral de generación en generación, son los que ayudan a rescatar las tradiciones, si los escuchamos con el corazón podemos aprender mucho. La muerte para las etnias, tiene diferentes acepciones, puede significar tiempo de cambios, cambio de aires, preparación para algo mejor, potencial fertilizador para que la tierra renueve su capacidad reproductora, se relaciona directamente con la naturaleza, renacimiento, renovación, retoño, así como hay estaciones, también, existe la muerte, explicados a través de tradiciones orales.

El día de muertos en diferentes estados como Yucatán, Michoacán y otros estados, son festividades muy coloridas llenos de flores de cempasúchil, altares, adornos alusivos, creatividad, pan de muertos, comidas y vestimenta típicas alusivas a las personas que se recuerdan, como una forma de recibirlos con mucho cariño y amor, reunidos en familia, comiendo, danzando, rezando o en la dulce espera, donde se hacen uno las almas de todas las dimensiones y esferas de existencia. Ese día también se aprovecha para renovarse espiritualmente, barrer la casa y hacer limpias para las envidas o el mal de ojos. Además estos altares tienen un significado peculiar y la disposición de los elementos como las cenizas, las flores, el agua o la comida que le gustaba al ser querido.

En otras culturas como en la de sonora con los Cucapás solo un año se conmemora y después se les hace un rito para dejarlos descansar y “ya no se les molesta más”. Con lo anterior damos por sentado que cada comunidad lo celebra a su manera particular y que es una escenificación de los mitos guardados durante siglos en la memoria colectiva y las tradiciones ancestrales, los abuelos siguen brindando la sabiduría para que prevalezcan las comunidades indígenas, además se tiene la creencia que propician las lluvias para la prosperidad de las cosechas, así como proteger de todo mal.

Este año en Funeraria Carrillo y Grupo Terapéutico Carrillo, en el mes de octubre hemos planeado compartir con algunas comunidades indígenas, precisamente para que nos compartan sus formas de vida y la forma de vivir el luto, pueden seguir las charlas a través de zoom o bien cuando se comparten por Facebook de Funeraria Carrillo y para las festividades del 31, 1 y 2 de noviembre tendremos más eventos, esperamos contar con su participación.

Muchas gracias (Pampariyutsi)