Dr. Guadalupe Estrada R.

De fracasos socialistas.

Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.

Decir que el socialismo ha fracasado en todos los países donde se ha establecido pareciera una afirmación bastante fuerte, pero lo cierto es que los ejemplos a través de la historia nos dan la razón. Hay patrones establecidos a lo largo del tiempo que ayudan a entender el porqué los proyectos socialistas han tenido resultados problemáticos y directamente desastrosos desde el punto de vista económico, político, social, y desde cualquier óptica que se le quiera ver.

Los países que han intentado aplicar un socialismo del tipo marxista – leninista, como la URSS, Cuba, Corea del Norte y Venezuela, sólo por citar algunos, lo han hecho desde la perspectiva de una economía planificada, donde el Estado es dueño de casi todos los medios de producción, se eliminan los mercados libres y se planifica todo desde el gobierno central (producción, precios, salarios). Esto ha dado como resultado predecible ineficiencia económica, desabasto, improductividad y represión política, ello debido a la mala planificación, la falta de incentivos económicos y la necesaria inactividad social, pues casi todos los gobiernos socialistas suprimen libertades porque la disidencia se ve no como una necesaria oposición democrática, sino como una amenaza al sistema.

Es decir, en términos generales podemos afirmar que la llamada ideología socialista sólo es eso, una “ideología” que se utiliza para atraer personas de buena voluntad, pues ¿a quién no le gustaría vivir en una sociedad igualitaria donde todo es miel sobre hojuelas?, y que, sin embargo, lo anterior sólo oculta un brutal capitalismo de Estado.

Otra consecuencia directa de los regímenes mencionados es la naturaleza autoritaria del llamado “socialismo real”, que lo único que provoca es la concentración del poder en una élite burocrática, la eliminación de la participación democrática real y la represión a opositores y disidentes.

Desde siempre los críticos del socialismo nos han alertado sobre el enorme abismo que existe entre lo que esta ideología predica y la práctica real, pues a través de la experiencia histórica ha quedado demostrado que la instauración de estos sistemas sólo ha servido para dar atole con el dedo a la gente y la toma del poder por una nueva clase burocrática – gobernante que lo único que provoca es atraso, pobreza y marginación social.

Lo malo de todo esto es que la gente sólo se da cuenta cuando ya no hay reversa, como el caso venezolano, donde los férreos votantes de Chávez ahora son la generación que buscan comida en los vertederos de basura.

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