El Recreo

RECREO. RELIGIOSO SIN PATRIA

A Eduardo Verástegui la patria le importa un comino, no titubeó en publicar que Trump “ha sido el mejor presidente que ha tenido México”, pero su catolicismo si lo apartó del culto al par de dictadores sanguinarios que son la pesadilla contemporánea de la humanidad: Donald Trump y Benjamín Netanyahu

El cambio de postura se produjo en unos cuantos meses, las escandalosas revelaciones a cuentas-gotas de los archivos de Epstein fueron colmando el vaso y la gota que terminó por derramarlo fue el choque político del Papa León XIV y el presidente de Estados Unidos que implicó la súbita cancelación del viaje del pontífice a nuestro vecino del norte previsto para el el mes de julio

Verástegui ha condenado sin medias tintas la agresión a Irán y el genocidio en Gaza con la misma vehemencia con la que lo hace su némesis Fernández Noroña

 

Nadie puede negar que la religión y la política interactúan con similar vigor al del pasado de la humanidad, Irán asienta su entramado institucional en la autoridad moral de los ayatolas, Israel recluta bases social basándose en una demencial interpretación de la Tora y León XIV asume el liderazgo político a favor de palestinos, árabes y persas, con influencia potencial de más de mil millones de adeptos agraviados por la destrucción de la tumba de San Pedro en Líbano perpetrada por Israel

Los pueblos viven con sabiduría el contacto con los que profesan otras religiones. Palestinos y judíos han convivido en paz miles de años, por eso no sorprende que muchos de religión judía residentes en Europa y Estados Unidos participen em marchas de repudio al genocidio en Gaza y que el mayor templo de los judíos en Irán hay sido deliberadamente destruido por Israel en los pasados días

Respetar la religiosidad distinta es signo de autenticidad en la religiosidad asumida como propia y aún entre los “ateos por la gracia de Dios” y los genuinamente no creyentes

LOS FALSOS

 

No obstante, la religiosidad de los pueblos es factor presente para preservar estabilidad o alentar rupturas de un orden determinado cuando los intereses materiales y políticos ocultos logran enmascararse lo suficiente para hacerse pasar como móvil religioso, es el caso actual de los colonos judíos que se instalan en tierras palestinas para robar tierras y viviendas, son “paracaidistas” que lucran con los planes políticos de colonización de Israel

Hoy es común que muchos políticos hipócritas se hagan pasar por fervorosos hombres de fe, lejos de la privacidad que disipe toda sombra de lucro político de las creencias

Los jerarcas del clero son anhelados por esos políticos como “presencia legitimadora”

Las élites tienen en alta estima la utilidad de los líderes religiosos como coadyuvantes de control político, por eso cultivan su cercanía, a dictadores como Francisco Franco de España y Augusto Pinochet de Chile les dio magníficos resultados. Grandes rupturas han sido lideradas por figuras religiosas, baste el ejemplo del inicio del movimiento de independencia de México que tuvo en Hidalgo, Matamoros y Morelos poderosa fuente de legitimidad

Eduardo Verástegui dice que el diseño de la institucionalidad mexicana está construido para que México no tenga un presidente católico pero la historia lo desmiente, la inmensa mayoría de quienes han ocupado la presidencia han sido católicos solo que entienden que su cargo es laico, algo que solo López Portillo y Vicente Fox no tuvieron en consideración (López Portillo le dio el gusto a su mamá de asistir a una misa oficiada por Juan Pablo II en la residencia oficial de Los Pinos y Fox en su primer discurso como presidente hizo una alocución religiosa)

Verástegui se confunde por los pocos votos que dan los golpes de pecho de políticos de religiosidad fingida en un pueblo que acumula una gran experiencia histórica contra la manipulación de su fe, al grado que los discursos políticos en forma de sermón a los feligreses por una les entra y por otra les sale

Tan católica es la base social de la derecha panista como la base social de la izquierda morenista, ambas hechas a la idea de que una cosa es el criterio político de su pastor, con el que pueden estar o no de acuerdo, y otra es la investidura propia de su condición sacerdotal

SIN PATRIA NI RELIGION

Verástegui no es patriota, como otros tampoco lo son, pero como católico ha sido congruente al deslindarse de quien pisotea los valores de su religión

Asumirse de una creencia con fines políticos expone a quien lo hace a ser evaluado en función de esos valores

¿Se puede ser partidario de un adúltero crónico, violador y pedófilo como Donald Trump y ostentar un catolicismo radical como lo hace Lilly Téllez?

 

Nos encontramos el jueves en Recreo

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