Politica y Mentidero

De Política y Mentidero. Todos contra Morena: la oposición ante su propia encrucijada

Por Lic. José Juan Llamas Saldívar

El panorama político rumbo al 2027 en Zacatecas comienza a tomar forma y, más allá de simpatías, filias o fobias, hay una realidad que se asoma con claridad: Morena sigue siendo el rival a vencer.

La más reciente medición difundida por FactoMétrica, correspondiente a abril de 2026, coloca a Morena con una intención de voto de 33.1 por ciento, por encima del PRI y del PAN, que aparecen en un segundo bloque con 13.4 y 12.5 por ciento, respectivamente. Es apenas una muestra, una fotografía del momento, no una sentencia definitiva; sin embargo, ayuda a leer el ánimo político de un estado donde la contienda todavía está abierta, pero donde el partido en el poder conserva una base electoral importante.

El dato que más debe preocupar a la oposición no es solamente la ventaja de Morena, sino su propia dispersión. Si el PAN, el PRI y otras fuerzas políticas no logran construir una alianza real, amplia y competitiva, difícilmente podrán alcanzar el objetivo que en el discurso parece unirlos: sacar a Morena del gobierno estatal.

En Zacatecas, la oposición enfrenta su propio juego de poder. Miguel Varela, alcalde panista de la capital, se mueve con claridad para colocarse como el principal opositor y construir desde ahí una ruta política rumbo al 2027. Del otro lado, Adolfo Fito Bonilla camina con cautela, sin adelantarse públicamente, pero manteniéndose como una figura con presencia, conocimiento territorial y simpatía entre distintos sectores; aunque, como suele ocurrir, sus principales tropiezos no siempre parecen venir de fuera, sino incluso de su propio partido.

Mientras tanto, Morena tampoco llega libre de desgaste. El ejercicio de gobierno, las disputas internas y los señalamientos públicos contra algunas de sus figuras han generado críticas severas. Sea Verónica Díaz, Ulises Mejía o cualquier otro perfil quien encabece eventualmente el proyecto, Morena tendrá que enfrentar no sólo a la oposición, sino también el costo natural de gobernar y el juicio ciudadano sobre sus resultados.

Pero una cosa es el desgaste y otra muy distinta es la derrota. Morena puede llegar golpeado, cuestionado o dividido, pero sigue siendo una marca fuerte. La oposición, en cambio, puede tener nombres competitivos, pero si cada quien camina por su lado, terminará repartiendo votos y facilitando el camino al partido guinda.

En el mentidero político, los de a pie lo dicen sin tanta vuelta: que se pongan de acuerdo. Porque al final, la elección no se ganará sólo con encuestas, discursos o aspiraciones personales. Se ganará con unidad, estructura, propuesta y capacidad para convencer a un electorado que todavía observa, compara y espera.

La encuesta de FactoMétrica muestra un escenario posible. La realidad política, sin embargo, se construirá en los próximos meses. Y ahí estará la verdadera pregunta: ¿la oposición quiere competir contra Morena o competir entre ellos mismos?