Agua para producir: el gran reto del campo zacatecano
Por la Mtra. en Derecho Electoral Julia A. Olguín Serna
Diputada federal con licencia
Colaboración especial para Pulso del Sur
Hablar del futuro del campo zacatecano es hablar, necesariamente, del agua. Sin ella no hay cosechas, no hay ganadería, no hay empleo rural y tampoco hay certeza para las miles de familias que dependen de la tierra. Por eso, cuidar, captar y aprovechar mejor el agua debe convertirse en una prioridad para Zacatecas.
Como diputada federal electa por el Distrito 2, integrado por 28 municipios de regiones como los Cañones de Juchipila y Tlaltenango, Jerez, Loreto y Ojocaliente, conozco de cerca la importancia que tienen las presas, los bordos, los canales y las unidades de riego para la economía de nuestras comunidades.
En esta zona se encuentran embalses fundamentales como El Chique, en Tabasco; Moraleños, en Huanusco, y la presa Miguel Alemán, en Tepechitlán. Sin embargo, almacenar agua no es suficiente cuando una parte importante se pierde antes de llegar a las parcelas debido a canales abiertos, filtraciones, evaporación, falta de mantenimiento y sistemas de riego antiguos.
No podemos seguir administrando el agua del presente con infraestructura del pasado. Zacatecas necesita modernizar sus sistemas de riego, revestir o entubar canales, impulsar el goteo y la aspersión, mejorar las compuertas y establecer mecanismos de medición que permitan aprovechar cada metro cúbico disponible.
La tecnificación debe estar al alcance de los pequeños productores, ejidatarios y familias rurales, no solamente de quienes cuentan con mayores recursos. Para lograrlo se requieren apoyos públicos, créditos accesibles, acompañamiento técnico y programas que permitan renovar la infraestructura sin poner en riesgo el patrimonio de quienes trabajan la tierra.
Cuidar el agua también significa proteger nuestras cuencas, recuperar suelos, reforestar, rehabilitar bordos, captar la lluvia y dar mantenimiento permanente a las presas. Cada gota que se pierde es una oportunidad menos para producir alimentos, generar ingresos y mantener vivas nuestras comunidades.
El campo zacatecano no necesita más discursos de reconocimiento. Necesita agua, infraestructura, financiamiento, seguros agrícolas y mercados justos. Atender el agua es atender el futuro de Zacatecas, porque sin agua no hay campo y sin campo no hay desarrollo.




