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MORENA, ZACATECAS: Llegó la hora de la verdad

DE POLÍTICA Y MENTIDERO

 

Escribe: Lic. José Juan Llamas Saldívar
Director de Pulso del Sur

Llegó la hora de la verdad.

Después de semanas de recorridos, reuniones, fotografías, asambleas, discursos y operación territorial, el proceso para definir a quien encabezará la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Zacatecas entra en su momento decisivo.

Los siete hicieron su tarea.

Verónica Díaz Robles, Ulises Mejía Haro, José Narro Céspedes, Geovanna Bañuelos, Carlos Puente, Zaira Villagrana y Julia Olguín Serna mostraron, cada quien a su manera, trabajo, conocimiento del territorio, capacidad política, arraigo, relaciones y estructura. Nadie llegó hasta aquí por casualidad.

Pero cuando la competencia se acerca al final, las cortesías comienzan a terminar.

Y hoy, desde nuestra lectura de la realidad zacatecana, tres nombres parecen haber logrado separarse del resto: Verónica Díaz, Ulises Mejía y Geovanna Bañuelos.

Los tres mostraron músculo político.

Verónica Díaz llega quizá con la estructura territorial más visible. Ha recorrido, organizado y llenado eventos. En Jalpa, apenas este sábado, volvió a mostrar que tiene capacidad de convocatoria en una región que tradicionalmente pesa en la política estatal. Tiene equipo, recursos para operar una campaña de esta naturaleza y una estructura que no se construyó ayer.

En los mentideros políticos también se le atribuye cercanía con el grupo que hoy gobierna Zacatecas. Eso, dependiendo de quién lo mire, puede ser su mayor fortaleza o convertirse en su principal carga.

Porque si alguien parece haberse convertido en la rival a vencer, es precisamente Verónica Díaz.

Ulises Mejía representa otra historia.

Ha construido una estructura considerable pese a haber navegado durante mucho tiempo contra corriente. Tiene presencia en prácticamente todo Zacatecas, operadores, relaciones y un nombre ampliamente conocido. Su discurso se ha colocado además como una alternativa frente al grupo político dominante.

Y las encuestas no permiten ignorarlo: una medición reciente de Enkoll para El Universal lo colocó al frente de las preferencias entre los aspirantes evaluados, mientras otras encuestas han presentado escenarios distintos. La conclusión es sencilla: nada está escrito.

Geovanna Bañuelos merece también una lectura aparte.

La senadora del Partido del Trabajo sorprendió a quienes suponían que llegaría únicamente a cumplir con el trámite. Mostró organización, estructura, capacidad de movilización y, sobre todo, voluntad real de competir.

Y ahí comienza precisamente el problema.

Porque este proceso, que inició hablando de unidad, parece haber terminado dividiendo más de lo que unió.

En política el poder no suele compartirse. Cuando solamente existe una posición disponible, las alianzas duran hasta donde comienzan las aspiraciones personales.

José Narro Céspedes tampoco debe ser descartado con facilidad. Quienes conocen la política zacatecana saben que pocas cosas serían más equivocadas que considerar terminado a un político que lleva cuatro décadas sobreviviendo, negociando y reapareciendo en momentos clave.

Carlos Puente tiene detrás la representación de un partido nacional y sus propios instrumentos de negociación. El Verde, además, ha mostrado señales de tensión con Morena en Zacatecas, circunstancia que podría cobrar importancia cuando llegue la definición.

Julia Olguín mantiene trabajo territorial, especialmente en el Distrito 02, donde durante años construyó presencia política. Sin embargo, incluso ahí comienzan a aparecer movimientos y nombres que hacen pensar que el reacomodo ya comenzó.

Y Zaira Villagrana, aunque con menor exposición mediática en esta etapa final, forma parte de un tablero donde cada pieza tendrá valor después del resultado.

Porque quizá la pregunta más importante ya no sea solamente quién ganará.

La verdadera pregunta es: ¿qué harán los otros seis?

Si Verónica Díaz resulta ungida coordinadora, ¿qué camino tomará Ulises Mejía? ¿Qué hará Geovanna Bañuelos? ¿Dónde quedarán Carlos Puente, Julia Olguín, Narro y Zaira Villagrana?

Y la misma pregunta podría hacerse si el resultado favorece a cualquiera de los otros aspirantes.

En los mentideros de Zacatecas incluso se habla ya de entendimientos, acercamientos y bloques para impedir que alguno de los punteros concentre el control del proceso. Son versiones propias de una competencia política y deberán tomarse como tales, pero revelan algo que sí es evidente: la unidad llegará seriamente lastimada al día de la decisión.

Morena, PT y Verde registraron oficialmente siete aspirantes para esta coordinación rumbo al proceso de 2027. Todos aceptaron someterse a las reglas internas y al resultado que determine el procedimiento.

Pero una cosa es firmar las reglas y otra aceptar políticamente sus consecuencias.

Zacatecas podría estar a unos días no sólo de conocer al ganador, sino de observar el inicio de una reconfiguración completa de fuerzas.

Habrá quien se discipline.

Habrá quien negocie.

Habrá quien espere.

Y seguramente habrá quien busque otra puerta.

Porque seis aspirantes quedarán fuera y detrás de cada uno existen estructuras, equipos, compromisos y proyectos que no desaparecerán simplemente porque una encuesta haya terminado.

Y ahí deberá poner mucha atención también la oposición.

Del resultado interno de Morena puede surgir, paradójicamente, la mejor oportunidad para construir una candidatura opositora competitiva. Una fractura profunda, una desbandada o la inconformidad de alguno de los grupos derrotados podría cambiar por completo el escenario electoral de 2027.

Así están hoy las cosas.

Tres llegan particularmente fuertes: Verónica, Ulises y Geovanna.

Pero solamente hay lugar para uno.

Lo demás, como siempre ocurre en política, comenzará al día siguiente.

Porque ganar la coordinación será difícil.

Mantener unidos a los que pierdan podría ser todavía más difícil.

Y de eso, precisamente, dependerá buena parte de la elección por la gubernatura de Zacatecas en 2027.