Julia A. Olguín SernaPolítica

LA PAZ TAMBIÉN SE CONSTRUYE DESDE EL TERRITORIO

Por Julia Arcelia Olguín Serna
Diputada Federal con licencia
Maestra en Derecho Electoral
Colaboración para Pulso del Sur

Hablar de seguridad desde Zacatecas exige mirar más allá de las estadísticas. En municipios como Ojocaliente, Loreto, Luis Moya, Jalpa, Juchipila, Apozol, Nochistlán, Tlaltenango o Villanueva, la tranquilidad se mide en cosas muy concretas: poder salir a trabajar, llevar a los hijos a la escuela, transitar por carretera y regresar a casa sin miedo. Lo ocurrido recientemente en Ojocaliente, con el uso de explosivos y personas lesionadas, nos recordó que detrás de cada hecho de violencia existen familias enteras que ven alterada su vida cotidiana.

Durante la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Zacatecas se presentaron resultados importantes en materia de seguridad. El Gobierno Federal informó que el promedio diario de homicidios dolosos en el estado disminuyó 85 por ciento entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, resultado que se atribuye a la coordinación institucional, la investigación y el fortalecimiento de las corporaciones. También se anunció el reforzamiento de la seguridad tras los hechos ocurridos en Ojocaliente. Estos datos son alentadores, pero deben traducirse cada día en tranquilidad real para las comunidades.

En nuestro distrito, integrado por 28 municipios, existen realidades muy distintas. Los Cañones tienen comunidades dispersas, caminos largos y carreteras que conectan Zacatecas con Aguascalientes y Jalisco. En la ruta de Jalpa hacia Aguascalientes persiste la preocupación ciudadana por reportes de asaltos y hombres armados que se desplazan en motocicleta. Esa realidad merece atención permanente. No basta con disminuir los grandes indicadores: la seguridad también se construye garantizando que una familia pueda viajar por una carretera regional sin sentirse vulnerable.

Es positivo observar una mayor presencia institucional en la región. Los cambios recientes en el mando del Séptimo Grupo de Infantería Motorizada con sede en Jalpa y la presencia de la Guardia Nacional en distintos puntos del sur representan una oportunidad para fortalecer todavía más la coordinación con municipios y comunidades. La presencia de las fuerzas de seguridad es importante, pero debe ir acompañada de inteligencia, investigación, prevención y cercanía con la población. La propia estrategia nacional ha insistido en la atención a las causas y en ofrecer oportunidades a los jóvenes como una pieza fundamental para construir paz.

También debemos entender que la seguridad está relacionada con el desarrollo. Una comunidad con escuelas, empleo, caminos en buenas condiciones, deporte, cultura y oportunidades para sus jóvenes tiene más herramientas para enfrentar la violencia. Por eso resulta indispensable que municipios pequeños como Huanusco, Moyahua, Mezquital del Oro, Tepechitlán, Santa María de la Paz o Trinidad García de la Cadena reciban la misma atención que las zonas urbanas. La tranquilidad no puede depender del tamaño de una población ni de su distancia respecto de la capital.

La reducción de la violencia que hoy muestran los indicadores debe reconocerse, pero también debe asumirse como una responsabilidad para no retroceder. La paz se construye todos los días y se construye desde el territorio, escuchando a la gente y atendiendo aquello que todavía genera temor. Quienes vivimos y conocemos esta región sabemos que nuestros pueblos quieren trabajar, producir, estudiar y vivir tranquilos. Que la seguridad llegue hasta la última comunidad de nuestros 28 municipios debe seguir siendo una prioridad compartida.