Verónica Díaz: la candidatura se acerca, pero la elección apenas comienza | POLÍTICA Y MENTIDERO
POLÍTICA Y MENTIDERO | Verónica Díaz: la candidatura se acerca, pero la elección apenas comienza
La designación de Verónica Díaz Robles como coordinadora estatal de la Defensa de la Transformación mueve de golpe el tablero político de Zacatecas. No es todavía, formalmente, la candidata de Morena a la gubernatura, pero resulta difícil separar este nombramiento de la sucesión de 2027. Díaz llega con experiencia legislativa, conocimiento territorial y, quizá lo más importante, años de operación política: fue diputada local, encabezó en Zacatecas los Programas para el Desarrollo y llegó al Senado por mayoría. No es una improvisada en la política zacatecana y ahora tendrá que demostrar que esa experiencia puede convertirse en conducción de un movimiento donde conviven intereses muy distintos.
Hay además un dato que dimensiona el terreno sobre el que caminará Morena: el Gobierno Federal reportó este mes que cerca de 710 mil zacatecanos reciben algún Programa para el Bienestar, con una inversión de 16 mil 393 millones de pesos. Ahí están más de 205 mil adultos mayores, más de 36 mil mujeres de 60 a 64 años y decenas de miles de estudiantes becados. Sería incorrecto suponer que un beneficiario significa un voto; los programas son derechos y recursos públicos, no patrimonio partidista. Pero políticamente sí revelan algo indiscutible: la política social federal tiene una presencia territorial extraordinariamente amplia en Zacatecas, un territorio que Verónica Díaz conoce de primera mano por haber encabezado la delegación de Bienestar.
Sin embargo, tener estructura no significa tener resuelta una elección. La primera prueba para la nueva coordinadora está dentro de casa. En el acto de su designación estuvieron José Narro, Julia Olguín y Zaira Villagrana; estuvieron ausentes Ulises Mejía y Geovanna Bañuelos, y tampoco acudió representación del PT. El Verde, en cambio, expresó respaldo mediante Arturo Escobar. Las ausencias no necesariamente significan rompimiento, pero tampoco pueden ignorarse. La historia electoral demuestra que una coalición puede llegar fortalecida o desgastada dependiendo de cómo procese sus diferencias, y el propio llamado de Díaz a la unidad revela la importancia que tendrá esa tarea.
El segundo escenario se construye enfrente. PAN y PRI tienen todavía sus propias definiciones por resolver, y figuras como Miguel Varela y Adolfo “Fito” Bonilla forman parte de la conversación sucesoria. Si las fuerzas opositoras terminan separadas, el tablero será uno; si construyen acuerdos, será otro. Lo que no conviene hacer todavía es dar por descontado el resultado de 2027: falta conocer candidaturas formales, coaliciones, campañas y, sobre todo, la decisión de los zacatecanos en las urnas.
Por eso la llegada de Verónica Díaz debe leerse más allá de una fotografía o de un nombramiento. Morena eligió a una política con experiencia territorial y conocimiento de la estructura gubernamental y partidista, pero ahora empieza una tarea distinta: convertir coordinación en cohesión. Gobernadores, alcaldes, legisladores, liderazgos regionales y partidos aliados tendrán intereses propios cuando llegue la definición de candidaturas a diputaciones y ayuntamientos. Administrar esas aspiraciones probablemente será tan importante como enfrentar a la oposición.
Y ahí puede estar la verdadera historia de 2027. Morena parte con una extensa organización territorial y con programas federales que alcanzan a cientos de miles de zacatecanos; la oposición buscará convertir los pendientes del gobierno y el desgaste natural del poder en argumentos de campaña. Entre ambos estará un electorado que tendrá la última palabra. Verónica Díaz ya ganó una batalla interna importante; la siguiente consiste en mantener unido a su movimiento. La elección constitucional, en cambio, será otra historia.

