ColumnasDr. Guadalupe Estrada R.

Caída de una dictadura.

Caída de una dictadura.

Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.

Se podrán cuestionar los medios, pero no la necesidad. Se pondrán en predicamento los dictados del llamado Derecho Internacional, si es que existe, pero no la inaplazable urgencia. También se podrá poner en tela de juicio el derecho que un país tiene de defenderse de un gobierno que lo está inundando de drogas, pero no la justificación de la respuesta.

Lamentablemente el debate sobre la aprehensión de Nicolás Maduro se ha reducido a posicionamientos ideológicos de las llamadas “izquierdas” y “derechas”, cuando el fondo es muy profundo. Para aquéllos que, en automático y sin siquiera poner a funcionar sus tres neruronas útiles que les quedan, siguen defendiendo la dictadura Chávez – Maduro, habrá que recordarles el desastre de país que ahora dejan tras de su régimen de payasos bananeros:

El Chavismo combinó dos elementos muy destructivos: el populismo y el autoritarismo militar. Las promesas de bienestar inmediato, uso del Estado para repartir beneficios sin sostenibilidad económica, el uso fascista del discurso de “pueblo contra enemigos”, la concentración del poder, la destrucción de contrapesos y la criminalizaciónd de la oposición, son sólo algunos botones de muestra.

En el ámbito económico este régimen comunistoide destruyó los incentivos y el aparato productivo a través de expropiaciones y controles que se tradujeron en la nacionalización de empresas, controles de precios y cambios y ataque sistemático a la propiedad privada, lo que ocasionó que las empresas dejaran de producir, la fuga de capitales, la escasez crónica de alimentos, medicinas y bienes y servicios basicos. A lo anterior se sumó el gasto público sin respaldo financiero, trayendo un cóctel destructivo que ocasionó hiperinflación, salarios pulverizados, ahorros destruidos y miseria masiva.

Los psicópatas mencionados desmontaron el Estado de Derecho, capturaron las instituciones instaurando un Tribunal Supremo subordinado, Consejo Electoral controlado, Fiscalía politizada y Fuerzas Armadas ideologizadas y corrompidas, lo que también produjo, obviamente, el fin de la democracia real.

No es una sorpresa que el daño social fue catastrófico: millones cayeron en la miseria (no pobreza, miseria, es decir, andar buscando comida en la basura), colapso del sistema de salud, cataclismo educativo, más de 7 millones de

exiliados, famillias separadas, sustitución de derechos por dádivas del Estado, clientelismo polítco y, en fin, ciudadanos convertidos en rehenes del gobierno.

Si a esto le sumamos la corrupción estructural, convertida en el cemento del régimen (compra de lealtades, enriquecimiento de élites y cohesión de la cúpula por ser cómplices) y el narcotráfico y la criminalidad organizada como parte del mismo gobierno, ya que fueron funcionarios chavistas los autores intelecturales y materiales de la misma, conviertiendo a Venezuela en un corredor de drogas y actuando como protectores de redes delincuenciales, pues tenemos los elementos suficientes para reprobar el actuar de estas narco dictaduras comunistas / populistas / de circo bananero, por decir lo menos.

Lo que no entiendo es porqué aquí, en este país, hay muchos que todavía se desgarran las vestiduras en defensa de lo indefendible. ¿O peco de ingenuo?

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