ColumnasDr. Guadalupe Estrada R.

La crisis que ya está.

La crisis que ya está.

Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.

Algunos (muchos) calificarán a esta columna de catastrofista, de exagerada a más no poder, de que mejor se publiquen estas líneas en Alarma!, de traidora a la patria, etcétera, etcétera, pero, déjenme decirles algo que aprendemos desde la Primaria: los números no mienten. De hecho, puede ser la única invención humana (las matemáticas), que no inventan ni fingen.

En fin, pensé denominar esta colaboración como “La crisis que viene”, pero, la realidad es que esta crisis ya está aquí, nomás que estamos como esa rana que la meten a una olla con agua y la empiezan a calentar y no siente la ebullición hasta que ya es demasiado tarde, cuando su fin es ya inmimente. Déjenme explicarles, pues buscando y rebuscando en algunas cifras (oficiales, por cierto), descubrí lo que acontinuación detallaré, e invito a nuestros adversarios a que nos desmientan.

El ingreso fiscal total del gobierno federal mexicano en el año 2025 fue de $ 5 billones 351,680 millones de pesos. Y sus gastos totales fueron de $ 10 billones 186,202 millones de pesos, gastos que se distribuyen de la siguiente manera: 1) Intereses de la deuda: 1 billón 309,192 millones; 2) Pensiones Contributivas: 1 billón 334,341 millones; 3) Apoyos Sociales y Pensiones no tributarias: 794,000 millones (algunos dicen que estas cifras están debajo de lo real); 4) Transferencias a Pemex: 800,000 millones; 5) Pérdidas de Pemex: 45,202 millones; 6) Transferencias a Estados y Municipios: 2 billones 633,281 millones; Otros (infraestructura, salud, educación, seguridad, gastos operativos del gobierno federal, etcétera): 3 billones 260,186 millones

Estos es, en términos absolutos, se gasta casi el doble de lo que se ingresa. Los datos evidencian una crisis fiscal de proporciones bíblicas: el Estado mexicano está gastando el equivalente al 190.34% de sus ingresos fiscales. Con ingresos por $5.35 billones de pesos (expresados como millones de millones) frente a un gasto total de $10.18 billones, el gobierno opera con un déficit de -$4.83 billones de pesos, lo que significa que prácticamente la mitad del presupuesto nacional se está financiando mediante la contratación de nueva deuda. De mantenerse esta trayectoria, la insolvencia del Estado es matemáticamente inevitable en el corto o mediano plazo, lo que desencadenaría una crisis económica sistémica y severa.

La gravedad de la situación no radica únicamente en el volumen del déficit (-90.34% respecto a los ingresos), sino en la rigidez extrema de los componentes del gasto. Analizando la estructura de egresos, observamos que el gobierno ha perdido por completo su margen de maniobra financiero:

Tan solo el pago de intereses de la deuda (24.46%) y las pensiones contributivas (25.12%) consumen el 49.58% de todos los ingresos fiscales. Si a esto sumamos los apoyos sociales y pensiones no tributarias (14.84%), el 64.42% de los ingresos del país se destinan a gasto corriente no productivo. Este dinero no genera infraestructura ni retornos futuros.

Las transferencias a estados y municipios, un mandato constitucional ineludible, representan el 49.20% de los ingresos.

Si sumamos la deuda, las pensiones, los programas sociales y las participaciones estatales, el gasto asciende al 113.62% de los ingresos. Esto significa que, aún si el gobierno federal despidiera a todos sus empleados, cerrara todos los hospitales, escuelas, el ejército y no construyera una sola carretera, seguiría en déficit y tendría que pedir prestado.

Un factor agravante de la crisis es el rescate continuo a Petróleos Mexicanos (PEMEX). Las transferencias directas (14.95%) y las pérdidas asumidas (0.84%) representan casi el 16% de los ingresos totales del país (más de $845 mil millones de pesos). Inyectar capital a una empresa estatal que no muestra rentabilidad y cuyas transferencias se financian con deuda soberana costosa, erosiona aceleradamente la confianza de los mercados internacionales y drena recursos vitales para la operatividad del país.

El rubro de «Otros», que engloba las funciones fundamentales y operativas de cualquier Estado moderno (Infraestructura, Salud, Educación, Seguridad Nacional y Gasto Operativo), equivale al 60.92% de los ingresos. Dado que los ingresos propios se agotan completamente en los rubros obligatorios mencionados anteriormente, la totalidad de la operatividad diaria del gobierno, la defensa nacional, la salud pública y el desarrollo de infraestructura se está pagando con dinero prestado. Financiar el gasto corriente estructural con deuda es la receta clásica que precede a los grandes colapsos soberanos en América Latina.

(Continuará…)

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