La seguridad carretera también es una política económica
Por Julia A. Olguín S.
La seguridad no comienza cuando llega una patrulla; comienza cuando una familia puede salir de su comunidad y tener la certeza de que llegará con bien a su destino. También se refleja en la tranquilidad de un comerciante al transportar sus productos, de un estudiante al trasladarse a su escuela y de nuestros migrantes cuando regresan a visitar a sus seres queridos.
En el sur de Zacatecas existe una preocupación legítima por las condiciones de seguridad en las carreteras. Los recientes episodios de violencia y bloqueos registrados en municipios como Juchipila, Jalpa, Tabasco, Tlaltenango, Momax y Villanueva mostraron la vulnerabilidad de las vías que comunican a esta región con Aguascalientes, Guadalajara y la capital zacatecana.
Uno de los corredores que requiere especial atención es el que conecta a Juchipila, Jalpa y Tabasco con el estado de Aguascalientes. No se trata solamente de una vía para viajar: es una ruta esencial para la economía regional. Por su cercanía, Aguascalientes abastece comercialmente a buena parte de los municipios del sur zacatecano; diariamente circulan por este tramo proveedores, comerciantes, productores, trabajadores, estudiantes y familias que acuden a recibir servicios médicos o realizar trámites.
En el territorio de Aguascalientes se ha reforzado el blindaje y la vigilancia en los límites con Zacatecas. Del lado zacatecano, la población demanda una presencia preventiva más visible y permanente desde Jalpa hasta los límites con la entidad vecina. No debemos esperar a que ocurra una emergencia para desplegar vigilancia. La prevención, los recorridos constantes, los puntos estratégicos de revisión y la coordinación entre autoridades estatales, federales y municipales deben convertirse en una política permanente.
Reconocer los avances alcanzados por los gobiernos de la transformación no significa dejar de señalar los pendientes. Por el contrario, gobernar con responsabilidad implica escuchar a la población, corregir lo necesario y fortalecer las acciones que permitan recuperar plenamente la tranquilidad. La coordinación entre el Gobierno de México, el Gobierno de Zacatecas, la Guardia Nacional, el Ejército y las corporaciones locales es indispensable para cuidar este corredor.
Una carretera insegura no solamente genera temor: reduce las ventas, encarece los productos, limita el turismo, afecta el transporte y aleja inversiones. Cuando disminuye la movilidad, también se frena el desarrollo. Por eso, la seguridad carretera debe entenderse como una política económica y social, no únicamente como una tarea policial.
Desde la Cámara de Diputados seguiremos respaldando las acciones para construir la paz y fortalecer a las instituciones responsables de proteger a la ciudadanía. Al mismo tiempo, insistiremos en que el sur de Zacatecas reciba la atención, la infraestructura y la presencia de seguridad que necesita.
El sur también es Zacatecas. Sus habitantes tienen derecho a transitar con tranquilidad, trabajar sin miedo y mantener abierta la comunicación con Aguascalientes y con el resto del país. Porque sin seguridad no hay movilidad, sin movilidad no hay comercio y sin comercio tampoco puede existir un verdadero desarrollo regional.

