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Santo Santiago y los Tastuanes: la fiesta más grande del sur de Zacatecas

Cinco municipios, distintas expresiones y una misma voz convierten esta celebración en un acontecimiento religioso y cultural sin comparación en la región.

Editorial | Pulso del Sur

Cada 25 de julio, el sur de Zacatecas parece detener su vida cotidiana para encontrarse en una misma celebración. Moyahua, Juchipila, Jalpa, Apozol y Tabasco honran a Santo Santiago Apóstol mediante expresiones propias, con personajes, vestimentas y rituales distintos, pero unidos por una historia que atraviesa generaciones.

Desde la experiencia editorial de Pulso del Sur, con casi 17 años en medios digitales y más de tres décadas recorriendo periodísticamente la región y el estado, no existe otra festividad en el sur zacatecano que movilice simultáneamente a cinco municipios con semejante fuerza. No es únicamente una fiesta patronal: es un acontecimiento regional que reúne a familias, migrantes, peregrinos, danzantes, comerciantes y visitantes.

La celebración fue reconocida oficialmente en 2024 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la región del Cañón de Juchipila, declaratoria que comprende precisamente a Moyahua de Estrada, Juchipila, Jalpa, Apozol y Tabasco. El reconocimiento confirmó institucionalmente lo que sus habitantes han sabido durante generaciones: esta tradición constituye una parte esencial de la identidad del sur de Zacatecas.

Históricamente, la representación evoca la Guerra del Mixtón, particularmente la resistencia encabezada por los pueblos caxcanes frente a la conquista española durante el siglo XVI. En 1541, diversos pueblos originarios del occidente y norte de la Nueva España se levantaron contra los abusos, la pérdida de sus tierras y el sometimiento impuesto por los conquistadores. La danza conserva, transforma y representa aquella confrontación mediante la figura de Santo Santiago a caballo y los Tastuanes como símbolo de los pueblos resistentes.

Cada municipio le imprime un carácter único. Moyahua, considerado santuario de Santo Santiago, vuelve a registrar una de las concentraciones más numerosas, impulsada por peregrinos, familias migrantes y visitantes que regresan expresamente para cumplir mandas y acompañar la procesión. Su espacio permite observar una celebración compacta, multitudinaria y profundamente religiosa.

En Jalpa, la fiesta adquiere una dimensión territorial difícil de encontrar en otro punto de la región. Los Santiagos, los tunazos y los recorridos se extienden por calles y barrios, entre el estruendo, la persecución y la participación directa de cientos de personas. Juchipila y La Mezquitera conservan una expresión de enorme fuerza ceremonial, marcada por sus máscaras, danzas y el orgullo con el que sus habitantes defienden la herencia de sus antepasados.

Apozol mantiene una celebración cercana, comunitaria y familiar, donde la tradición continúa transmitiéndose entre generaciones. En Tabasco, Los Negros representan una variante inconfundible, con su propio ritmo, atuendo y simbolismo, demostrando que una misma devoción puede adquirir rostros diferentes sin perder su raíz regional.

Las máscaras de madera, las monteras, los penachos, el mecho, los colores, los sonidos y cada elemento del atuendo no son simples adornos. Representan identidad, resistencia y memoria. El vestuario varía de un municipio a otro; precisamente esas diferencias enriquecen la celebración y permiten que cada comunidad la reconozca como propia.

Durante la jornada del sábado se observó una afluencia extraordinaria, aunque hasta el momento no existen cifras regionales consolidadas. Comercios, restaurantes, puestos ambulantes y servicios recibieron a miles de asistentes. De acuerdo con la información recabada por este medio, el balance preliminar fue favorable y sin hechos graves generalizados, aunque en Jalpa se presentaron algunas riñas aisladas durante la celebración de los Santiagos.

Determinar cuál municipio reúne más personas puede generar debate; Moyahua destaca por su santuario y concentración, mientras Jalpa sobresale por la extensión de su celebración. Sin embargo, la verdadera grandeza no está en establecer quién convoca más, sino en comprender que los cinco municipios hacen posible un fenómeno cultural único.

La Fiesta de Santo Santiago y los Tastuanes es, por su extensión, participación e identidad compartida, la celebración más grande del sur de Zacatecas. Cinco municipios, cinco maneras de vivirla y una sola voz que cada julio vuelve a recordar de dónde venimos y por qué estas tradiciones siguen siendo profundamente nuestras.