ColumnasJulia A. Olguín Serna

MIENTRAS CUENTAN ENCUESTAS, EL SUR DE ZACATECAS CUENTA SUS PENDIENTES

Por Julia A. Olguín Serna
Maestra en Derecho Electoral

Mientras buena parte de la conversación política en Zacatecas gira alrededor de encuestas, coordinaciones y acomodos rumbo a 2027, en el sur del estado la gente lleva otras cuentas. Cuenta las ventas que no llegan, los viajes que se cancelan, los familiares que dudan en venir y los kilómetros que deben recorrerse para encontrar servicios médicos o mejores oportunidades. La política tiene sus tiempos, pero las necesidades de la región no esperan a que termine ninguna encuesta.

Hoy el tema más delicado es la seguridad en las carreteras. En pocas ocasiones la gente del Cañón de Juchipila había hablado con tanta preocupación de robos, despojos de vehículos e incertidumbre al viajar. Durante septiembre se documentaron hechos en la carretera federal 70, particularmente en el tramo Huanusco–Calvillo y la zona de La Higuera, además de reportes recientes de hechos delictivos en el corredor Tabasco–Villanueva. La preocupación existe y ya comenzó a modificar la manera en que muchas familias se desplazan.

El problema rebasa la estadística policiaca. Hay personas que han optado por reducir viajes, automovilistas que procuran no circular de noche y familias que piensan dos veces antes de trasladarse por determinados tramos. Las autoridades han informado sobre operativos, coordinación y presencia institucional, y eso debe reconocerse. Pero también hay que escuchar lo que sucede en la región: la gente necesita sentir la seguridad, no solamente saber que existe un operativo. No se trata de culpar por culpar ni de desconocer el esfuerzo del gobernador David Monreal para recuperar la seguridad del estado. Se trata de advertir a quienes tienen responsabilidades operativas y de asesoría que el sur también necesita prioridad, presencia permanente y capacidad inmediata de respuesta.

Y esto tiene consecuencias económicas. De aquí al inicio de 2027, el sur y la región vivirán temporadas de ferias, encuentros familiares y una importante movilidad de nuestros paisanos. Huanusco, Villanueva, Jalpa y Juchipila forman parte de ese calendario regional, al igual que Calvillo, en Aguascalientes. En estas fechas llegan familias, aumenta el consumo y se mueve el comercio. Si una carretera adquiere fama de peligrosa, el costo no solamente es de seguridad: también se refleja en restaurantes con menos clientes, comercios con menores ventas y paisanos que deciden posponer el viaje. La inseguridad cuesta, aunque esa pérdida difícilmente aparezca en una estadística oficial.

Hay además otros pendientes carreteros que no deben confundirse con este problema. En los tramos Jalpa–Nochistlán y Jalpa–Tlaltenango existen segmentos que requieren conservación y mejores condiciones de tránsito. El Gobierno del Estado ha informado de inversiones importantes dentro del programa de rescate carretero y de avances en distintos puntos de la entidad; precisamente por ello vale la pena insistir en que el sur debe continuar dentro de esas prioridades. Una carretera digna también es desarrollo, comunicación y competitividad para nuestros municipios.

A ello deben sumarse dos temas que la región lleva años colocando sobre la mesa: salud y empleo. Los hospitales deben recuperar plenamente servicios fundamentales, particularmente la atención quirúrgica, y la generación de empleos sigue siendo indispensable para que los jóvenes puedan construir un proyecto de vida sin tener que salir de sus municipios. No se trata de desconocer lo que se ha hecho ni de convertir cada necesidad en confrontación política. Se trata de que quienes acompañan y asesoran al Gobierno del Estado entiendan que una región también se gobierna escuchando lo que ocurre lejos de la capital.

El 2027 está prácticamente a la vuelta de la esquina. Vendrán recorridos, reuniones, encuestas, discursos y nuevamente la petición de confianza a los habitantes del sur. Pero antes de contar votos habrá que resolver pendientes. La gente recuerda quién estuvo presente cuando necesitó seguridad, carreteras transitables, salud y oportunidades. En nuestro movimiento repetimos una frase sencilla: amor con amor se paga. Y en política esa frase también tiene una lectura elemental: antes de pedir nuevamente el respaldo de la gente, hay que hacer todo lo posible por responderle con resultados.