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Por Mtro. Marco Vinicio Flores Guerrero

¿Cómo hacer competitivas a las regiones? Esa pregunta es permanente, vigente y pertinente, sobre todo ahora que los efectos económicos de la crisis sanitaria, comienzan a sentirse y a verse reflejados en una caída del PIB de poco más del 18 por ciento, lo que significa que la gente consume menos bienes y servicios, se da una menor producción y con ello menos empleo y menos dinero circulando.

La alternativa es ser competitivos, es decir, aprovechar las ventajas que tenemos en las regiones, las vocaciones que nos hacen sobresalir, las virtudes que tiene nuestro hombres y mujeres laboralmente hablando y por qué no el carácter de nuestra gente para salir ante cualquier adversidad, ser ingeniosos, aprovecha la tecnología y lograr hacer más con menos y en menos tiempo, todo eso debemos potencializarlo, para salir fortalecidos. 

En nuestro estado se establecieron 10 regiones, dentro de las cuales se encuentra nuestra región sur, integrada por los municipios de: Apozol, Apulco, Atolinga, Benito Juárez, El Plateado de Joaquín Amaro, Huanusco, Jalpa, Juchipila, Mezquital del Oro, Momax, Moyahua de Estrada, Nochistlán de Mejía, Santa María de la Paz, Tabasco, Tepechitlán, Teúl de González Ortega, Tlaltenango de Sánchez Román y Trinidad García de la Cadena.

Nuestra región, no sólo es la que mayor número de municipios integra, sino que es una de las más importantes en el estado por su dinámica económica, por ello, se debe impulsar proyectos que privilegien la consolidación de vocaciones, particularmente las del campo y consolidar el intercambio comercial.

La región tiene una ubicación geográfica privilegiada que puede estimular la competitividad porque se encuentra cerca de dos grandes centros económicos a nivel nacional como lo son los estados de Aguascalientes y Jalisco, por lo que para ser competitivos regionalmente debemos partir de: el mejoramiento de la infraestructura carretera para fortalecer el intercambio. Cabe resaltar que 13 municipios colindan con Jalisco y 2 con Aguascalientes.

Otro factor que debemos aprovechar es nuestro sector primario, es decir todos los municipios a excepción de Juchipila y Tlaltenago tienen un mayor número de personas ocupadas en el sector agrícola, ganadero, acuícola y silvícola que el promedio del estado, lo que nos habla de una actividad económica que debemos fortalecer con la introducción de tecnología, el establecimiento de sistema producto y la dotación de valor agregado a los productos del campo.

Un punto en el que requerimos buscar un cambio sustancial es en el componente educativo; el rezago que presenta la región es mucho mayor al promedio del estado y ninguna región puede ser competitiva sino tiene una población formada técnica y profesionalmente, particularmente en Benito Juárez, Apulco y Apozol, municipios que tienen mayor rezago.

Igualmente es necesario continuar avanzando en la incorporación de las mujeres en la actividad económica en la región, ya que sólo 3 de cada 10 personas en condiciones de trabajar son mujeres pese a que se ha corroborado que la aportación económica de las mujeres cuando trabajan es mayor en los hogares que la aportación de los hombres.

Fundamental resultará los avances que se tengan en el combate a la pobreza, pero no desde la óptica asistencialista, sino desde el enfoque de impulsar proyectos productivos que permitan a la población ser gestora de su propio desarrollo. El porcentaje de la población en pobreza en la región es mayor al 50%, siendo este el verdadero reto para alcanzar la competitividad, el poder equilibrar las condiciones de bienestar al interior de la región.

Es necesario entonces que la región logre equilibrar condiciones de desarrollo, si unos municipios avanzan y otros se rezagan al final el avance se diluye porque los municipios aledaños limitan el crecimiento. Si por el contrario se logran nivelar condiciones podrá generarse sinergias para un crecimiento armonioso intermunicipal.

Las relaciones y convenios de colaboración que entre los propios municipios se puedan establecer jugarán un papel fundamental para promover buenas prácticas en la promoción del desarrollo, necesitamos que los municipios en su conjunto entendamos que cada uno no es una isla, sino  áreas geográficas articuladas en las cuales los problemas u oportunidades de crecimiento no conocen límites territoriales. En nuestras manos está hacer competitiva nuestra región si consolidamos vocaciones en conjunto y enfrentamos debilidades de manera colaborativa.