Hay Un Tiempo Para Todo

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HAY UN TIEMPO PARA TODO. Hablar de duelo nunca es fácil siempre es posible que uno suba las barreras cuando escuchamos hablar sobre pérdidas, dolor, sufrimiento, muerte puesto que hemos sido educados de espaldas a estos eventos en la cultura del fitness o del bienestar sacamos de manera conveniente de nuestro esquema mental estos términos, muchas veces nos es difícil aceptar que son parte de la vida, Víctor Frankl considera que son parte de nuestra identidad los momentos trágicos puesto que significan una forma de hacer conciencia acerca de nuestra forma de vivir, de pensar o de ser en la vida.

Es por ello que hay momentos en la historia que pronunciamos palabras viejas con protagonismo nuevo que en el mapa de calor de nuestras vidas toman un mayor espacio, palabras como “confinamiento” “pandemia”, palabras ajenas a muchos de nosotros más no para los encarcelados, los enfermos, los desvalidos, los inmigrantes que no tienen hogar o incluso las personas que viven en zonas de guerra, así mismo la pandemia para los países menos favorecidos con sistemas sanitarios precarios. Sin embargo, estas palabras en conjunto con “normalidad”, “curva”, “miedo”, “soledad”, “rabia”, “espiritualidad”, “valor de lo esencial” entre otras palabras que son pronunciadas con un sentido diferente a causa del COVID 19.

Aunque, por lo anterior, el duelo también ha recobrado un mayor interés por tratar de recapitular o visualizar qué es lo que hemos perdido en estos días aciagos causados por la pandemia, donde podemos contabilizar pérdidas humanas, económicas, laborales, sociales, de la libertad, del control, de seguridad, escolares y personales. Entonces si el duelo deviene tras una pérdida, ¿será que estamos en duelo? En teoría la respuesta es afirmativa, aunque también estar en duelo pareciera que se le atribuye a malos momentos de la vida, hasta antes de este momento las personas utilizaban este término para referirse a su estado emocional al enfrentar la pérdida de un ser querido, aunque no sea privativo de este evento únicamente sino que engloba las pérdidas en general.

Cabe acotar que la persona no es víctima de un duelo, sino que es protagonista involuntario del mismo. Por eso hablamos en el duelo de proceso personal donde mucho más que esperar a que pase el tiempo, aunque el tiempo influya en la maduración de la aceptación, es importante las decisiones que vayamos tomando en el proceso. Entonces el duelo es un proceso necesario, un tiempo de adaptación al cambio que ha generado la situación de pérdida, es una oportunidad para crecer como personas, ser mejores que antes de que aconteciera.

Duelo es diferente a luto, el segundo es más social o lo que es visible o aceptado socialmente como vestirse de negro cuando perdemos a un ser querido o confinarse en memoria a los seres queridos, sin embargo, el duelo tiene que ver con algo más personal, donde cada uno de nosotros vivimos el dolor y reaccionamos de manera diferente. Donde nos toca ser acompañados o acompañantes. A fuerza de ir acompañando a personas en duelo hay expertos que están familiarizados con el paisaje del duelo, que entienden lo que ocurre en ese camino de comprensión, acompañamiento. Este mapa nos permite situarnos en la geografía del duelo razón por la cual el tránsito por esta senda en la pandemia sea más llevadero para algunos que para otras personas que no estén tan familiarizados con este proceso. Lo que se recomienda por los especialistas en terapia de duelo o tanatólogos es que se acompañe en silencio sin consejos, entrar en los ojos del doliente y acompañar desde la otra persona no desde mi perspectiva. Acompasar tiempos y ritmos a los del acompañado, más adelante hablaremos acerca de las reglas y pautas del acompañamiento que es todo un arte.

En estos tiempos hemos vivido varios cambios hemos abierto quizás más espacio a la reflexión, a discernir lo esencial de lo efímero, a valorar más a nuestros seres queridos, dedicar más tiempo de calidad a nuestros seres queridos y a sensibilizarnos es por ello que han proliferado los centros de atención telefónica o atención en línea donde poder contener todos los afrontamientos que se generan a partir de este momento histórico. Los especialistas en salud mental incluso de manera organizada o individual siguen con el compromiso de seguir atendiendo y sumarse a este grupo de personas que atienden la parte emocional de las personas donde cada quien tiene sus momentos, quizás para algunos sea aún tiempo de sobrevivir y para otro de hablar. Quizás el duelo vendrá cuando casi nadie le interese, cuando se quiera pasar la página, olvidarse de este tiempo o de los seres queridos caídos en la batalla, cuando queden reducidos a cifras de fallecidos, cuando salgamos a las ruinas de las casas de la vida, de la gente entonces posiblemente hablemos de momentos, fases, nudos o tareas en el proceso de duelo sin embargo también entonces nos aprestaremos a esta labor de acompañamiento. Finalmente, como hemos iniciado, siempre hay un tiempo para todo, incluso para buscar ayuda y para vivir el máximo tras esta experiencia personal.