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Ofrece OCEZ travesía sonora entre continentes y memoria, en su primer concierto de temporada

▪️En el Teatro Fernando Calderón, donde la agrupación tuvo la batuta huésped de Jorge Armando Casanova y como solista al violín a Cuauhtémoc Rivera

Zacatecas, Zac., 25 de abril de 2026.- La Orquesta de Cámara del Estado de Zacatecas ofreció un concierto memorable como parte de su primera temporada, la noche de este sábado en el Teatro Fernando Calderón, bajo la batuta del director artístico invitado Jorge Armando Casanova y con la participación del violinista solista Cuauhtémoc Rivera.
El programa, cuidadosamente curado, propuso al público una travesía musical que cruzó épocas, geografías y sensibilidades que abrió con la obertura de La Gazza Ladra de Gioachino Rossini, una pieza que desplegó desde los primeros compases la elegancia y el dinamismo del bel canto italiano, ejecutada con precisión y carácter por la agrupación zacatecana.
El momento central llegó con el Concierto para violín en re menor de Aram Khachaturian, donde Cuauhtémoc Rivera se consolidó como el eje expresivo de la noche por su interpretación, de carácter intenso y solidez técnica, misma que transitó con naturalidad por los contrastes en cada uno de los movimientos de la pieza, que destacó por la comunicación con la orquesta, a su vez guiada por la experiencia de Casanova.
Tras el intermedio, la orquesta abordó La noche de los mayas, de Silvestre Revueltas, pieza emblemática del repertorio mexicano cuya ejecución destacó por su fuerza rítmica y su capacidad para evocar un imaginario ancestral reinterpretado desde la modernidad. Movimientos como Noche de jaranas y Noche de encantamientos resonaron con particular intensidad, que lograron una conexión inmediata con el público.
La dirección de Jorge Armando Casanova, quien cuenta con una trayectoria que abarca escenarios internacionales y una sólida formación en Europa, aportó claridad estructural y sensibilidad interpretativa a cada una de las obras. Por su parte, Rivera, reconocido por su impulso a la música contemporánea y su presencia constante en los principales escenarios, reafirmó su lugar como una de las figuras más relevantes del violín en México.
El concierto no solo destacó por la calidad de sus intérpretes, sino por la coherencia de su propuesta artística que se tradujo en un diálogo entre tradiciones que, lejos de fragmentarse, encontró en el ritmo y la emoción un punto de encuentro común.