Perfil de una carta.
Perfil de una carta.
Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.
El perfilado (o profiling) es el proceso de analizar el comportamiento, los rasgos o las características de un sujeto, sistema o conjunto de datos para crear un modelo predictivo o una clasificación. Se aplica en diversas disciplinas, desde la tecnología y los negocios hasta la ciencia forense. Esta herramienta es muy utilizada también por algunos servicios de inteligencia o investigación al analizar escritos anónimos y no anónimos para descubrir los sujetos, intenciones y finalidades que se ocultan (aparentemente).
Utilizando algunas sencillas herramientas de esta técnica me pemití, con propósitos eminentemente académicos y científicos (lo juro) analizar una famosísima carta dada a conocer en la semana pasada y que causó una alharaca propia de guacamayas tropicales por estos andurriales (los gringos no se dieron ni por enterados, por cierto), y he aquí algunas montaraces notas de lo que, permítamese el atrevimiento, concluí:
El autor del texto presenta un perfil con marcados rasgos de grandiosidad, una imperiosa necesidad de control narrativo y una fuerte tendencia a la proyección psicológica. Se observa un pensamiento dicotómico donde su movimiento político representa la virtud y la soberanía, mientras que la oposición y los actores externos hostiles son descritos con adjetivos extremos, refiriéndose a la búsqueda de un gobierno «entreguista, corrupto, mafioso y cruel». Existe una clara inclinación a externalizar la culpa, evitando reconocer crisis internas (como el problema del narcotráfico) y atribuyendo las acciones en su contra a conspiraciones extranjeras o tácticas que compara con regímenes totalitarios, acusando el uso de «la táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras».
El documento revela un estado de alta ansiedad, disonancia cognitiva y una postura hiperdefensiva ante la percepción de una amenaza inminente y fuera de su control. El autor experimenta tensión al intentar conciliar la imagen idealizada que tiene de su relación pasada con el presidente estadounidense frente a la hostilidad de las políticas actuales. Para resolver esta disonancia, recurre a un mecanismo de escisión (splitting), separando la figura de Donald Trump en dos entidades distintas: el líder del pasado con el que resolvía asuntos «mediante el diálogo argumentado y sin confrontación», y el líder actual, al que percibe pasivo y manipulado, afirmando que «depende con mayor frecuencia en la toma de decisiones de sus inexpertos, resentidos y fanáticos consejeros».
A través del texto se filtran miedos profundos que trascienden la preocupación diplomática: El temor más paralizante del autor es la pérdida de inmunidad frente a agencias de inteligencia y justicia extranjeras. Esto se evidencia en su pánico ante la designación de terrorismo, advirtiendo que «con el simple señalamiento de narcoterrorista… se cuenta con licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial a cualquier persona sin pruebas, juicio o sentencia alguna». Muestra un miedo palpable a que la intervención extranjera desestabilice a su partido en el poder, argumentando que funcionarios de Estados Unidos «están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México». El autor rememora episodios pasados para justificar una paranoia hacia instituciones como la DEA y el Departamento de Justicia, acusándolos de haber actuado «en venganza contra el Ejército Mexicano» y de fabricar expedientes para «someter a una institución fundamental del Estado mexicano».
Aunque la misiva se enmarca como una reflexión política, los motivos latentes exponen intenciones de autoprotección: Al calificar anticipadamente cualquier acción legal de Estados Unidos como una práctica «intervencionista y nada escrupulosa» motivada por intereses electorales, el autor prepara el terreno narrativo para invalidar política y moralmente cualquier futura orden de aprehensión o acusación formal de colusión con el crimen organizado en contra de propios o cercanos. El autor intenta manipular psicológicamente a su destinatario utilizando halagos hacia su legado histórico. Busca disuadirlo de las agresiones advirtiéndole que a Trump «no le gustaría ser recordado… como un mandatario atrabancado que se peleó con casi todo el mundo». Al culpar del cambio de actitud a «falsos amigos y consejeros internos y del exterior», el autor tiene el motivo oculto de incentivar al presidente estadounidense a actuar de manera unilateral e impulsiva, rogándole que confíe en su «instinto certero» y que «mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan», buscando con ello puentear a las instituciones de justicia estadounidenses que promueven las investigaciones penales.
El documento fue redactado por una persona que experimenta una clara sensación de acorralamiento legal. Operando bajo un alto nivel de estrés ante la inminencia de acciones judiciales transfronterizas que escapan a su control nacional, la misiva funciona como un mecanismo de defensa. Utiliza la adulación y una narrativa de nacionalismo victimizado para intentar neutralizar una ofensiva judicial internacional que percibe como una amenaza directa y personal, a su círculo de protección y a su legado político.
Desconozco al autor de la misiva (vuelvo a jurar), para que luego no se me acuse de conspirador internacional. Es cuanto. estradagp@hotmail.com

