El sur de Zacatecas también cuenta: los Cañones no pueden seguir al margen
COLABORACIÓN PARA PULSO DEL SUR
El sur de Zacatecas también cuenta: los Cañones no pueden seguir al margen
Por Julia A. Olguín Serna
Diputada federal con licencia
Zacatecas atraviesa un momento de intensa discusión pública. En medio de proyectos, aspiraciones y definiciones sobre el futuro del estado, resulta indispensable volver la mirada hacia una región que durante años ha aportado trabajo, producción, cultura, identidad y estabilidad social: los Cañones de Juchipila y Tlaltenango.
Nuestro estado está integrado por 58 municipios y cada uno posee una realidad distinta. Sin embargo, durante demasiado tiempo las principales decisiones políticas, económicas y presupuestales se han concentrado en el corredor Zacatecas–Guadalupe–Fresnillo, mientras el sur ha debido luchar constantemente para que sus necesidades sean escuchadas y atendidas.
Los resultados de 2024 también dejaron un mapa político plural. Municipios importantes como Zacatecas capital, Fresnillo, Jerez, Jalpa y Tabasco quedaron encabezados por fuerzas distintas a Morena. Esta realidad debe analizarse con seriedad: ninguna organización puede dar por sentado el respaldo ciudadano y ningún proyecto estatal estará completo si no escucha a las regiones donde la población decidió expresar inconformidad, exigir resultados o buscar alternativas.
Los Cañones pueden ser determinantes por su extensión territorial, su ubicación estratégica y su capacidad para comunicar a Zacatecas con Aguascalientes, Jalisco y otras regiones del país. Pero su importancia no debe medirse solamente durante los procesos políticos. Esta zona necesita atención permanente, inversión productiva, carreteras seguras, servicios de salud suficientes, agua para el campo y oportunidades que permitan a los jóvenes construir su futuro sin abandonar sus comunidades.
La región conserva memoria. Sus habitantes recuerdan las etapas en las que las obras públicas sí transformaron su vida cotidiana. En distintos municipios todavía se mencionan proyectos como la carretera Tabasco–Calvillo, la pavimentación de la vía Jalpa–Tlaltenango, los hospitales regionales y las intervenciones realizadas en numerosos accesos a las cabeceras municipales. Para muchas familias, la administración de Ricardo Monreal permanece asociada con una época de mayor presencia gubernamental y atención al sur del estado.
Esa memoria también representa una exigencia para el presente. Las nuevas generaciones no pueden vivir únicamente del recuerdo de las obras construidas hace décadas. Hoy se requiere conservar y modernizar las carreteras, fortalecer los hospitales de Jalpa, Juchipila, Nochistlán y Tlaltenango, ampliar la disponibilidad de especialistas y medicamentos, tecnificar el campo, garantizar el abasto de agua y mejorar las comunicaciones entre municipios y comunidades.
Los Cañones poseen recursos suficientes para construir una estrategia regional de desarrollo. Son una de las zonas más verdes de Zacatecas, cuentan con tierras productivas, presas, paisajes, tradiciones, gastronomía y una creciente vocación turística. Son tierra de mezcal, guayaba, agave y producción agrícola; también albergan balnearios y manantiales de aguas termales que podrían integrarse en una ruta turística capaz de atraer visitantes durante todo el año.
Apozol, Juchipila, Jalpa, Tabasco, Huanusco, Moyahua, Nochistlán, Tlaltenango, Tepechitlán, Teúl de González Ortega y los demás municipios de esta amplia región no deben competir de manera aislada. La alternativa es trabajar con visión regional: promocionar conjuntamente sus atractivos, mejorar la conectividad, generar cadenas comerciales, fortalecer a productores y emprendedores y aprovechar la cercanía con Aguascalientes, uno de los mercados más importantes para el sur zacatecano.
También es necesario recuperar y formar liderazgos regionales. Los Cañones han aportado mujeres y hombres con capacidad para participar en las decisiones estatales; sin embargo, en los últimos años su presencia ha disminuido en los principales espacios de definición. Una región sin representación suficiente corre el riesgo de quedar fuera de los presupuestos, los proyectos estratégicos y las prioridades institucionales.
El sur de Zacatecas no pide privilegios. Exige trato justo, presencia gubernamental y oportunidades proporcionales a todo lo que aporta. Escuchar a los Cañones significa recorrer sus caminos, dialogar con comerciantes, productores, migrantes, jóvenes, mujeres y familias; pero, sobre todo, convertir sus demandas en políticas públicas, inversiones y resultados verificables.
Zacatecas no puede avanzar dejando atrás a una parte de su territorio. Los Cañones de Juchipila y Tlaltenango también cuentan, tienen memoria y poseen una enorme capacidad para contribuir a la transformación económica y social del estado. Atenderlos no debe ser una consideración circunstancial, sino una obligación permanente con el desarrollo equilibrado de Zacatecas.

