DOS GALLOS Y UNA SOLA SILLA, PAN-PRI-PRD
Política y Mentidero
Por el Lic. José Juan Llamas Saldívar
En Zacatecas ocurrió algo curioso: mientras priistas, panistas y perredistas observaban con atención —y algunos hasta con inocultable entusiasmo— la designación de Verónica Díaz Robles como coordinadora de Morena, parecieron olvidar por un momento que el problema más complicado no está enfrente, sino dentro de su propia casa. Morena ya movió su pieza y colocó a Díaz en la ruta política hacia 2027; del otro lado, la oposición todavía tiene que resolver una pregunta mucho más difícil: ¿quién encabezaría un eventual bloque opositor?
Y ahí aparecen dos nombres que nadie puede borrar de la mesa: Miguel Varela Pinedo y Adolfo “Fito” Bonilla Gómez. Varela, desde la presidencia municipal de Zacatecas, ha venido construyendo una presencia política propia y aparece ya entre los perfiles del PAN rumbo a la gubernatura. Bonilla, mientras tanto, ha comenzado a reunir alrededor suyo a importantes cuadros del priismo y dejó atrás aquella imagen de político excesivamente prudente para meterse de lleno en la conversación sucesoria. Son dos proyectos distintos, dos estilos y, hasta hoy, dos aspiraciones legítimas que inevitablemente tendrán que encontrarse si PRI, PAN y PRD concretan la coalición que sus dirigencias ya comenzaron a negociar.
Para una parte importante del priismo, Fito Bonilla representa hoy una esperanza de reconstrucción política. Tiene experiencia, relaciones, estructura y algo que en política nunca sobra: capacidad para sentarse a dialogar. Pero en Acción Nacional ocurre exactamente lo mismo con Miguel Varela. El alcalde capitalino tiene exposición pública, una base partidista propia y una estrategia que lo mantiene visible. El problema, entonces, no es encontrar aspirantes; el verdadero problema será encontrar un método aceptado por todos para quedarse solamente con uno. Porque una alianza puede tener muchos liderazgos, pero una candidatura al gobierno del estado solamente admite un nombre.
Y aquí comienzan los mentideros. Este sábado 26 de septiembre, Alejandro “Alito” Moreno estará en Zacatecas. Oficialmente viene a tomar protesta al Consejo Político Estatal, comités seccionales y dirigencias municipales del PRI; cualquier eventual respaldo específico a una candidatura todavía pertenece al terreno de las versiones y las interpretaciones políticas. Sin embargo, el movimiento alrededor de Bonilla es inocultable: reuniones, antiguos cuadros priistas reapareciendo, fotografías, mensajes y aquella frase suya de que va “hasta donde tope”. La pregunta que inevitablemente flotará durante la visita de Moreno será una sola: ¿Fito será presentado como la carta del PRI o comenzará a construirse como una opción para toda la coalición?
Porque tampoco sería serio suponer que el PAN entregará simplemente la candidatura. Miguel Varela tiene su propia ruta y su partido también mueve sus piezas. Por eso aquella vieja política de la “concertacesión”, del acuerdo cupular y del reparto anticipado difícilmente resolverá por sí sola el dilema. PRI, PAN y PRD ya anunciaron públicamente que mantienen comunicación para avanzar hacia una coalición, pero todavía falta lo verdaderamente complicado: reglas, método y candidatura. Y ahí puede estar la diferencia entre construir un proyecto común o llegar al 2027 con tres partidos sentados en la misma mesa, pero jalando cada uno la silla para su lado.
Así que la verdadera historia apenas comienza. Verónica Díaz ya tiene nombre, responsabilidad y ruta; la oposición tiene nombres, pero todavía no una definición común. Fito Bonilla no necesita disminuir a Miguel Varela para crecer, ni Varela necesita borrar a Bonilla para demostrar fuerza. El desafío de ambos partidos será decidir cómo resolver esa competencia sin romper aquello que apenas comienzan a construir. Porque al final, entre tanto rumor, encuesta, reunión y fotografía, existe una realidad elemental que los mentideros conocen perfectamente: hay dos gallos… pero para la gubernatura solamente habrá una silla. Y este sábado podremos saber si alguien comienza realmente a acercarse a ella.

