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¿Estamos educando para pensar o para repetir?

¿Estamos educando para pensar o para repetir?

La conferencia de Santiago Ávila sobre la llamada tontocracia me deja una reflexión que considero especialmente importante para quienes nos dedicamos a la educación: tener acceso a más información no significa necesariamente que estemos formando personas más inteligentes, críticas o capaces.

Hoy nuestros alumnos tienen en sus manos algo que ninguna generación anterior tuvo en la misma dimensión: acceso inmediato a información, videos, opiniones, tutoriales y ahora herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, el verdadero reto no está en tener información, sino en saber qué hacer con ella.

Desde mi perspectiva, uno de los grandes riesgos de la educación actual es que confundamos aprendizaje con facilidad. Queremos alumnos que no se frustren, actividades que sean entretenidas y respuestas rápidas para todo. Pero aprender implica esfuerzo, equivocarse, cuestionar, investigar y, muchas veces, enfrentarse a aquello que no resulta sencillo.

Me preocupa especialmente cuando la tecnología comienza a sustituir procesos que deberían desarrollar nuestros estudiantes. Si un alumno utiliza inteligencia artificial para resolver una actividad, pero no comprende lo que recibió, ¿realmente aprendió? Si encuentra una respuesta en internet y no tiene las herramientas para cuestionarla, ¿podemos decir que está mejor preparado?

Creo que la escuela tiene una responsabilidad que va mucho más allá de transmitir contenidos. Debe formar criterio. Debe enseñar a preguntar, analizar, argumentar, contrastar información y tomar decisiones.

Por eso considero que el debate planteado por Ávila resulta pertinente para la educación mexicana. No se trata de regresar a una escuela basada exclusivamente en la memorización ni de rechazar la tecnología. Se trata de recuperar algo fundamental: la exigencia intelectual.

Necesitamos alumnos capaces de resolver problemas reales, no solamente de contestar correctamente un examen. Jóvenes que puedan identificar una necesidad, cuestionar lo establecido, proponer soluciones y defender sus ideas con argumentos.

En un mundo donde la inteligencia artificial puede generar una respuesta en segundos, la verdadera competencia será saber si esa respuesta tiene sentido.

Educar, finalmente, no debería consistir en evitarle al estudiante todas las dificultades, sino en darle las herramientas para enfrentarlas.

Porque una sociedad que deja de pensar puede tener mucha información, pero difícilmente tendrá criterio.

 

Dr. Víctor Alfonso Silva Reyes.