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FITO BONILLA: EL RELOJ CORRE Y EL SUR DE ZACATECAS ENTRA EN JUEGO

DE POLÍTICA Y MENTIDERO

Por José Juan Llamas Saldívar

FITO BONILLA: EL RELOJ CORRE Y EL SUR DE ZACATECAS ENTRA EN JUEGO

En política, el tiempo suele convertirse en el peor enemigo de quienes no terminan por ponerse de acuerdo. Y eso parece estar ocurriendo en Zacatecas, donde las elecciones de 2027 comienzan a tomar forma, aunque el panorama todavía presenta más interrogantes que certezas. Adolfo “Fito” Bonilla Gómez ya levantó la mano por el PRI y ha dejado claras sus aspiraciones de gobernar el estado. Miguel Varela, desde el PAN, tampoco esconde sus intenciones, mientras el PRD espera encontrar su lugar en una eventual alianza opositora. Bonilla asegura estar dispuesto a medirse en una encuesta con Varela, pero una cosa es decirlo y otra aceptar los resultados cuando solamente habrá espacio para uno. La pregunta es inevitable: ¿cuánto tiempo más podrán sostener esta indefinición sin comenzar a pagar los costos políticos?

Del otro lado tampoco todo está resuelto. Morena ya dio un paso con Verónica Díaz Robles, aunque las diferencias internas no desaparecen por decreto. Mientras tanto, el Partido del Trabajo mantiene sus propias aspiraciones y comienza a mencionarse una posible alianza con Movimiento Ciudadano, con la senadora Geovanna Bañuelos como eventual abanderada. Nada está escrito todavía, pero el escenario permite advertir que la elección podría no reducirse a solamente dos grandes bloques. Los acuerdos de hoy pueden cambiar mañana y quienes conocen los entretelones de la política saben que, cuando se trata de candidaturas, las coincidencias suelen terminar donde comienzan los intereses personales.

Pero hay un ingrediente que seguramente comenzará a cobrar mayor relevancia en las negociaciones: el sur de Zacatecas. Hoy el mapa político estatal presenta condiciones muy particulares. La capital está gobernada por la alianza PAN-PRI-PRD, lo mismo que Fresnillo, mientras Jalpa, Tabasco, Huanusco y Moyahua han sido históricamente territorios de importante presencia panista. Nochistlán y Tlaltenango, por su parte, representan espacios donde Morena y sus aliados tendrán que trabajar para conservar sus respaldos. A esto se suman Juchipila, Apozol, Teúl de González Ortega, Apulco y Benito Juárez, municipios con sus propios liderazgos y circunstancias. No es poca cosa. En una elección donde cada voto puede adquirir especial relevancia, el Cañón de Juchipila y el sur zacatecano tendrán mucho que decir.

Y es precisamente ahí donde Fito Bonilla encontrará uno de sus principales desafíos. No basta con recibir el respaldo de Alejandro Moreno ni con reunir a los dirigentes partidistas alrededor de una misma mesa. El priista conoce la administración pública, tiene trayectoria y relaciones políticas construidas durante años, pero ahora necesitará demostrar que su proyecto puede trascender al PRI y encontrar coincidencias con panistas, perredistas y liderazgos regionales que no necesariamente comparten su historia política. Además, hay algo que no debe perderse de vista: el sur sigue esperando respuestas en materia de seguridad carretera, infraestructura, salud, campo y oportunidades para sus jóvenes. Esta región ha escuchado suficientes promesas como para conformarse nuevamente con discursos de ocasión.

Por cierto, quienes hacen cuentas desde la capital deberían recordar que los votos del sur no tienen dueño ni se heredan por decreto. Aquí los ciudadanos conocen a sus autoridades, recuerdan sus resultados y también saben pasarles factura en las urnas. Sería un error suponer que las estructuras municipales pueden trasladar automáticamente sus respaldos a cualquier candidatura estatal. Seguramente veremos en los próximos meses a más de un aspirante recorriendo Jalpa, Juchipila, Tabasco, Huanusco, Moyahua y Nochistlán, estrechando manos, saludando viejos conocidos y descubriendo las bondades de una región que muchas veces permanece lejos de las grandes decisiones presupuestales. Bienvenidos sean, pero que no olviden que el sur existe todo el año, no solamente en tiempos electorales.

Así las cosas, Fito Bonilla ya está en movimiento, Miguel Varela mantiene sus aspiraciones y la oposición continúa frente al dilema de definir quién llevará la batuta. Morena tampoco tiene garantizado un camino sin dificultades y las posibles combinaciones entre PT y Movimiento Ciudadano añaden nuevas interrogantes. El tablero sigue moviéndose y todavía falta conocer qué acuerdos terminarán por concretarse. Lo cierto es que el sur de Zacatecas comienza a ocupar un lugar importante en ese ajedrez político, y sería un error que cualquiera de los aspirantes lo menospreciara. Porque una cosa es negociar candidaturas en los escritorios de la capital y otra muy distinta convencer a los ciudadanos en cada municipio. Y mientras los políticos siguen haciendo sus cuentas, el reloj no se detiene… En 2027, el sur también pasará la factura.