La Realpolitik.
La Realpolitik.
Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.
La doctrina denominada “Realpolitik” (del alemán “política real” o “política de lo posible”) es un enfoque de la política que see basa en intereses y resultados prácticos, no en ideales morales o principios abstractos. Esta visión de análisis considera que en las relaciones de poder (especialmente entre Estados) lo decisivo es la fuerza, la conveniencia y el equilibrio de poder, más que la justicia, la ética o el derecho internacional. Acepta que los dirigentes pueden usar negociaciones, alianzas cambiantes, presiones económicas, espionaje o incluso la guerra si eso sirve al interés del Estado. Suele asociarse esta práctica al realismo político (por ejemplo, Maquiavelo, Bismarck, y más tarde pensadores realistas de las relaciones internacionales).
Podemos considerar que la Realpolitik es un enfoque pragmático y a veces cínico de la política, que prioriza la eficacia y el interés propio por encima de consideraciones morales o ideológicas.
En las relaciones de nuestro país con los vecinos del norte, la lógica de la Realpolitik se puede ver con una pasmosa claridad, donde la asimetría del poder y presiones unilaterales traen de la cola, un día si, y otro también, a cualquier gobierno en turno, pues los Estados Unidos como la potencia más poderosa del mundo suele imponer condicones (amenazas de aranceles, endurecer controler, exigir contención migratoria) y México se ve obligado a aceptar en la más de las veces medidas muy costosas internamente para evitar estas sanciones económicas o políticas, aunque la clase gobernante niegue lo evidente.
En este contexto, la cooperación selectiva y condicionada entre ambos países (se coopera intensamente en temas que interesan a Estados Unidos, no a México), el uso de temas sensibles como herramientas de presión (Estados Unidos usa aranceles, certificaciones, amenazas de revisar el acuerdo comercial, restricciones a visas, solicitudes veladas de entregas de políticos del partido gobernante para ser juzgados allá y otros etcéteras escabrosos), los rubros de seguridad y narcotrafico como herramientas de control y no de justicia y la gestión de la migración hacia Estados Unidos a cargo y responsabilidad de México, son sólo algunos de los ejemplos verificables y observables de una cooperación entre ambas naciones intensa, pero desigual.
Esta doctrina nos da herramientas muy importantes para entender el contexto de las relaciones entre los Estados Unidos y México, pues al parecer muchos y muy variados personajes de todos los sabores y colores no han entendido la
realidad de esta asimétrica relación, y lo único que optan por hacer es o bien desgarrarse las vestiduras suplicando el respeto de un onanismo moral llamado “soberanía”, lo cual provoca pena ajena, o bien apelar a un “deber ser” contenido en un inexistente e inaplicable Derecho Internacional, lo cual llevaría a cualquier analista serio a un ataque de hilaridad que duraría jornadas enteras.
Lo peor aquí no es la negación sistemática de esta realidad, sino la ausencia de estrategias adecuadas para enfrentarla.
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