Quédate en clases.

¿Es posible aprender en la soledad de manera receptiva los contenidos? ¡No! La mayoría de los autores sobre educación coincide que para lograr el propósito de la enseñanza no basta que el que sabe hable, exponga y demuestre, es necesario que el receptor en este caso el educando le encuentre un significado funcional en su realidad presente o futura a lo que escucha y lo más intangible es requisito indispensable que el educando quiera aprender, estamos ya desde marzo con un sistema educativo a distancia con decisiones políticas y poco realistas, las limitantes de la educación actual no solo son del orden técnico sobre la cantidad de hogares que cuentan con televisión y señal de los canales ahora educativos, de  cuantos alumnos cuentan con dispositivos con acceso a internet y de esos alumnos cuantos tienen a su disposición una buena conectividad de tiempo completo.  A lo anterior hay que sumarle cuantos alumnos tenemos aprendiendo en cada grupo y en cada escuela, es hora de empezar hacer un recuento de los daños serios sobre esta pandemia y la educación a distancia implementada, el discurso oficial dará por visto los temas y el cumplimiento a cabalidad de los planes y programas; cada vez me es más frecuente escuchar que en el futuro buscaras profesionistas que no hayan sido estudiantes durante estos dos ciclos escolares por considerar que no tendrán las competencias necesarias para cumplir con un servicio profesional y competitivo. La brecha entre la educación oficial y privada se está abriendo hoy a pasos agigantados y las victimas como siempre serán los más desfavorecidos, el Google Classroom, zoom, meet, WhatsApp, video llamadas, son herramientas útiles en estos tiempos, pero solo la mayoría de alumnos del sector privado cuenta con ellas (13 % del total de alumnos) y la mayoría de estudiantes de escuelas oficiales carecen de ellas.

Si el gobierno federal no le interesa el rescate a las empresas, tampoco está invirtiendo de manera masiva en salud y prevención de la pandemia, mucho menos está cubriendo de manera estratégica y presupuestal a la educación y la inexistencia de un plan nacional de infraestructura, ¿en dónde se está gastando todo el dinero ahorrado con la austeridad republicana?

Ya nada será igual que antes, si esta crisis la pagan una vez más los pobres, los más desfavorecidos, los que sufren carencias de todo tipo, los que no son escuchados, no todo será diferente, será peor que antes.

Víctor Manuel Silva Galaviz.

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