Procrastinación ¿Virtud o limitación?

 

 

Procrastinar (dejar las cosas para después)

algunas veces no es asunto de holgazanería

sino de manejo de las emociones

Charlotte Lieberman, New York Times Post

 

En estos tiempos que son entrega de trabajos o cierre de semestre principalmente para los maestros o alumnos, o trabajadores por cierre de año o de inventarios se puede llegar a dar que aumenten las situaciones de estrés por haber postergado las actividades hasta último momento de fecha límite de entrega, puede ser que alguien por eso te describa como “flojo” “holgazán”; empero, cuando se habla de procastinación de acuerdo con investigadores esta virtud se refiere no tanto a gestión de tiempo sino de emociones.

Del latín procastinare se refiere a postergar hasta mañana, aunque se refiere más a postergar de manera voluntaria, conciencia, para esperar el momento indicado a tomar la decisión o actuar, por ejemplo, en las subastas o las ventas. Se relaciona también con la palabra griega akrasia hacer algo en contra de nuestro mejor juicio. Es tomar la decisión a conciencia de que nos puede llegar a afectar a futuro, puede ser cuestión de priorizar las actividades, puesto que cada actividad requiere de nuestra entrega, atención y disposición. Pier Steel refiere que es hacernos daño a nosotros mismos de manera intencionada. Entonces es irracional hacer algo que luego traerá consecuencias negativas refiere Fuschia Sirois, psicóloga de la universidad de Sheffield.

Mientras agrega la psicóloga que engancharse a este círculo de procastinación se trata a la incapacidad para manejar estados de ánimos negativos con respecto a una tarea. Entonces no se trata de una falta de carácter, de falta de gestión de tiempo sino una forma de hacer frente a las emociones desafiantes generados por ciertas tareas, tales como: aburrimiento, inseguridad, frustración, resentimiento, tensión, entre otros.

En una investigación llevado a cabo por un equipo de especialistas descubrieron que la procastinación puede ser entendida como la urgencia inmediata de administrar los estados de ánimos negativos antes que las tareas. Además, que es un efecto psicológico que opera muchas veces a partir de la tarea, por ejemplo, cuando la actividad genera aburrimiento o demanda bastante o cuando no nos sentimos lo suficientemente capaces para realizarla. Este puede propiciar que decidamos realizar la actividad por otra más placentera o de nuestro interés. Como puede ser navegar por internet, por las redes sociales o limpiar la casa. Aunque dicho sea de paso que los pensamientos y las asociaciones están presentes quizás de manera aumentada una vez que retornemos a la actividad, por los pensamientos de culpabilidad o rumiantes (pensamientos procrastinatorios).

Procrastinar se puede volver un círculo vicioso por el alivio momentáneo que procura suspender una tarea por condicionamiento clásico, donde se refuerza la conducta cada vez que se ve recompensada, con esto se puede volver un hábito crónico que nos puede llegar a afectar. Entonces, postergar fuera de hacernos sentir bien nos puede llegar a perjudicar por las consecuencias que genera, si evitamos cierta tarea para sentirnos mejor terminamos sintiéndonos peor. Se debe también a que estamos predispuestos biológicamente para realizar actividades inmediatas y que no estamos tan acostumbrados a pensar a futuro. Has hecho conciencia de ¿Por qué postergas tus actividades?

La solución entonces, por lo anterior, es gestionar las emociones negativas o desafiantes de manera diferente, a como lo hacemos comúnmente que es quizás evadiendo, tal como refiere Brewer trabajar a nivel cerebral, si tiene el hábito de procrastinar intentar una nueva conducta que le brinde algo mejor al cerebro hasta que se convierta en un buen hábito. Es decir, encontrar una mejor recompensa para la conducta que sea percibido por el cerebro y alivie la tensión, la frustración y la inseguridad. Ahora a realizar lo que tienes pendiente antes de que se convierta en algo que tengas que procrastinar, priorizando, organizando las actividades en orden de importancia y de urgencia. Aunque también siempre es importante tomar descansos cada media hora de atención y actividad, sobre todo cuando es muy demandante emocional e intelectualmente.

Si requiere apoyo puede acudir también a ayuda profesional para poner en ejecución esta herramienta interna necesaria y valiosa de no procrastinar para evadir sino para tomar la mejor decisión únicamente.