La vivencia con los padres ¡insustituible!

Hace unos días   caminando por la calle iba escuchando la conversación de un padre joven con su hija de 10 años aproximadamente, ambos venían,  según comentaban de terminar un trabajo; por su ropa y evidencias de pintura supongo que eran pintores de brocha gorda, la felicidad que expresaba la niña por que ya por fin les habían pagado esa chamba y que con el fruto de su esfuerzo sorprenderían a su mama con un pollo de “el limón” era desbordante su entusiasmo, ella también portaba con mucho orgullo y dignidad las huellas de la labor realizada en su ropa y calzado, mas eso no les inmutaba de ninguna manera, su caminar era digno, feliz y con gran alegría, tanto del padre como de la hija.

Y venia a mi mente esa frase cursi que escucho continuamente “trabajas todo el día, para que a ellos nos falte nada y al final siempre les faltas tú”, no dejo de preguntarme ¿qué es educar? Solo acumular datos en nuestras mentes para ver si algún día y de alguna forma nos son útiles o acaso educar significa algo mas humano, que tiene que ver por el trato de persona a persona, creyente firmemente que solo se aprende lo que se ama de verdad y entendiendo que educación no solo es lo que sucede dentro de las aulas, me lleva a la reflexión que la educación primordial es de nosotros los padres con lo que tenemos y con lo que somos,  al estar y convivir con nuestros hijos ayudamos a su formación humana.

Se dice que es importante más ocuparnos porque hijos le vamos a dejar a este mundo, que solo preocuparse por que mundo le vamos a dejar nuestros hijos, nada sustituye la vivencia del hijo con los padres así los valores familiares que tanto nos quejamos los adultos de su inexistencia en los jóvenes, no se enseñan se contagian con el diario vivir, entonces ¿dejo a mis hijos para irme a trabajar o me quedo en casa aunque no tengamos que comer? la respuesta práctica me la da este padre con su hija que te comente al inicio, siéntete orgulloso de tu trabajo bien habido y lleva contigo a tus hijos a la mayor cantidad de lugares posibles, no educarlos como a ti te educaron si no que edúcalos como les hace falta hoy, alejados lo más posible (ambos) del smartphone y socializando con personas reales y presenciales.

Víctor Manuel Silva Galaviz

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