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Marco Vinicio Flores Guerrero*

A siete meses de declarada en México la pandemia del Covid-19, que obligó al cierre de empresas en gran parte del sector productivo nacional, la situación económica se agrava. Es cierto que hasta ahora el derrumbe que algunos pronosticaban no ha llegado, pero una contracción de 13% en la economía nacional para 2020, según estimaciones del Banco de México, ya es bastante riesgosa, y lo peor pudiera llegar el próximo año.

Para Zacatecas, como para todo el país, el panorama es igualmente difícil y carente de signos que contribuyan a generar perspectivas externas alentadoras. Al contrario, si buscamos signos, es más probable que los visibles sean adversos.

México no registra en el pasado reciente ningún problema económico tan agudizado como el actual, en el que, además de elementos derivados de la pandemia y el confinamiento, se conjugan otros vinculados a la política y a las elecciones que se efectuarán en julio del próximo año, y por si fuera poco, los relativos al comercio con Estados Unidos, país que de día en día acrecienta su proteccionismo, a pesar de tener un tratado comercial que incluye a Canadá.

Por otro lado, a la persistente pandemia no se le ve fin y lo más probable es que antes de que finalice el año debamos aprender a convivir con ella, quien sabe por cuanto tiempo más, mientras llega la salvadora vacuna que liberará al mundo del sorpresivo virus que, lamentablemente, ya cobró aproximadamente la vida de un millón de personas en todo el mundo.

La historia, sin embargo, nos enseña que la humanidad ha sufrido peores calamidades y todas las ha superado, porque no hay reto creado por el hombre o desatado por la naturaleza, que con tiempo y esfuerzo no se pueda vencer.

Ahora el gran reto será saber cómo vamos a enfrentar las adversidades que vendrán con más fuerza y magnitud, porque ya están a la vuelta de la esquina.

Muchas costumbres, sistemas y modos de pensar, actuar, trabajar y producir habrán de cambiar en el mundo, y en la capacidad de innovar tendremos que fincar las respuestas a los cambios que ineludiblemente vendrán.

En lo nacional, como en lo local, será grande la tarea transformadora que necesitamos emprender. Desde hace años circula por todo el país la idea de actualizar el llamado Pacto Federal, y en semanas recientes este reclamo se ha acrecentado, al grado de que 10 estados decidieron desligarse de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), porque los titulares de las gubernaturas consideran que la distribución de los ingresos nacionales debe ser reformada. Al margen de esa discusión, es indiscutible que tanto la Federación como cada uno de los estados deberán buscar nuevos esquemas de sustentabilidad financiera.

Es muy probable que la discusión sobre la conveniencia o inconveniencia de modificar el Pacto no sea la solución inmediata para encarar las dificultades próximas y las que principian a hacer crisis en algunas entidades.

Entonces, mientras eso se resuelve, gobernantes y gobernados deberán crear ambientes propicios para encuentros armoniosos entre todos los factores de la producción, como única vía para recomponer los estragos económicos y sociales provocados por el Covid-19, que si bien, hasta ahora no han provocado disturbios sociales, bien pudieran suceder si los problemas no se resuelven civilizadamente.

Por eso todos debemos unirnos en la búsqueda de soluciones justas, equitativas y convenientes para todos. Mal harán quienes exclusivamente busquen su salvación personal, de su grupo, partido político, consorcio o sector.

La crisis son siempre oportunidades para cambiar y en esta coyuntura las oportunidades deberán enfocarse al bienestar común, porque solo con soluciones justas y perdurables podremos remontar adversidades. De nada servirá que la pandemia haya causado universalmente millones de víctimas si, como ha ocurrido desde que impera a rajatabla el capitalismo, solo unos cuantos salen ricamente beneficiados, mientras la pobreza y la desigualdad se abaten sobre la mayoría.

Zacatecas debe unirse, sin distingos partidistas, en la búsqueda de soluciones. Gobierno, sectores productivos, académicos, creadores, emprendedores formales e informales, todos debemos participar en el planteamiento de propuestas imaginativas pero viables y prácticas, unificadoras y multiplicadoras de beneficios.

El 2021, por su carácter político-electoral, no deberá ser obstáculo para que los zacatecanos antepongamos el interés colectivo a los mezquinos intereses grupales. Primero deberá estar el rescate económico y social del estado y después las pugnas políticas. Ojalá así lo entiendan partidos, empresarios, gobiernos y ciudadanos. Todos debemos integrarnos en la participación comunitaria y encaminarnos a un gran acuerdo por Zacatecas.

*Director General del ISSSTEZAC