Maestros de Jalpa y la región entran al paro indefinido que promueven sindicatos y agrupaciones del magisterio
JALPA, ZAC.- Este lunes, gran parte de las escuelas de Jalpa y la región permanecieron sin actividades académicas, como parte del paro nacional indefinido convocado por organizaciones magisteriales que exigen una reforma profunda al sistema de pensiones y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
La movilización, impulsada principalmente por la Sección 34 del SNTE y grupos adheridos a la CNTE, forma parte de una jornada nacional de protesta que busca presionar al gobierno federal para atender demandas históricas del magisterio. El dirigente sindical Filiberto Frausto Orozco había anunciado previamente la participación de miles de docentes zacatecanos y la suspensión de labores en la mayoría de los planteles federalizados del estado.
En municipios como Jalpa, Tabasco, Huanusco, Apozol, Juchipila y Moyahua, la ausencia de estudiantes y maestros se hizo evidente desde las primeras horas del día. Las calles cercanas a las escuelas lucieron inusualmente tranquilas y el movimiento cotidiano que genera la actividad educativa disminuyó notablemente.
Más allá de las cifras y las consignas, la jornada dejó una imagen que invita a la reflexión: cuando las escuelas cierran sus puertas, los pueblos cambian su ritmo. Disminuye el tránsito, baja la actividad comercial en algunos sectores y se percibe un ambiente distinto en comunidades donde la vida escolar forma parte esencial de la dinámica diaria.
El paro también pone sobre la mesa un debate de fondo. Por un lado, el derecho de los trabajadores de la educación a exigir mejores condiciones laborales y una jubilación digna; por otro, la preocupación de padres de familia y estudiantes ante la suspensión de clases y el impacto que ello puede tener en el proceso educativo.
Por ahora, no existe una fecha definida para la conclusión de las movilizaciones. Los líderes magisteriales han reiterado que las acciones continuarán hasta obtener respuestas concretas a sus demandas, mientras que miles de alumnos zacatecanos permanecen a la espera de que se reanuden las actividades escolares.
Lo cierto es que este inicio de semana dejó una postal poco común en el sur de Zacatecas: escuelas cerradas, patios vacíos y pueblos que, por unas horas, recordaron cuánto aportan maestros y estudiantes al movimiento cotidiano de nuestras comunidades.






