ColumnasDr. Guadalupe Estrada R.

Sobre la pobreza.

Sobre la pobreza.

Por: Dr. José Guadalupe Estrada Rodríguez.

Entre muchas de las conmociones psicológicas (traumas) que acarreamos los latinoamericanos, incluidos, por supuesto, los mexicanos, está el mitote eterno de luchar por los pobres y en contra de la pobreza, inclusive convirtiéndose esta contienda, en fuente y motivo principal de muchos slogans políticos (por el bien de todos primero los pobres), éticas estatales (no puede haber gobierno rico con pueblo pobre), programas gubernamentales (cero pobreza) y hasta lecciones de Derecho (la pobreza es una violación a los Derechos Humanos), etcétera, ad infinitum y ad nauseam.

Escuché en redes sociales un discurso muy ilustrativo y exacto sobre el fenómeno de la pobreza y cuya ideas principales se resumen de la siguiente manera (no pude identificar al expositor, tampoco es una cita literal, aunque la entrecomillaremos): “Abordamos de manera equivocada esta problemática, en América Latina queremos discutir sobre los orígenes de la pobreza, sobre las causas de la pobreza, el porqué América Latina es pobre. El planteamiento de este debate es equivocado y tramposo, porque en realidad la pobreza es el estado natural del hombre. La pobreza no tiene causas, lo que tiene causas es la riqueza, la riqueza es antinatural, la riqueza se crea, la pobreza no. Si los seres humanos no hacemos nada, seremos pobres, no ricos; si no trabajamos y vivimos en estado de naturaleza, somos pobres. En el estado de naturaleza no hay justicia, hay injusticia, la justicia es creación de la civilización, la justicia no crece en los árboles, la justicia no existe en la selva. La pobreza no tiene causas, es el estado natural del hombre. Si la gente no trabaja, si la gente no progresa, si la gente no es propietaria, en consecuencia es pobre. Debemos preguntarnos, pues, por las causas de la riqueza, y no por las de la pobreza. La riqueza si tiene causas: si un país respeta la propiedad, si un país crea instituciones, si un país construye un estado de Derecho, si un país trabaja, se vuelve rico. La receta para ser rico es sencilla: trabajar duro, respetar la propiedad, construir intituciones.”

Ya se, se dirán: ¿y esta nueva cantaleta a colación de qué dominical onanismo? Pues que lo voy a ligar a lo que está pasando en nuestro país, y que, además, es motivo de espectaculares promocionales. Resulta que en el año pasado (2025) se repartieron como “apoyos sociales” casi un billón de pesos (un millón de millones de pesos) entre 34 millones de personas (jóvenes, viejos y no tan viejos, etcétera). En este lapso 848 mil personas en edad de trabajar se declararon “no disponibles” (para trabajar). No es un secreto que estos programas sociales promueven una pedagogía perversa: vivir sin trabajar, recibir dinero a cambio de nada (casi, pues), por ello el porcentaje tan alto de gente que ya no quiere

hacer nada (literal). Y dejen eso, se amenazó con aumentar este año en 10 millones los beneficiarios de dichos estipendios sin cargo.

Tampoco es un misterio que, en la actualidad, por citar alguna cifra económica, el gobierno con lo que pide prestado no alcanza ya ni siquiera a pagar los intereses de la deuda (y seguimos regalando dinero).

Si queremos que en este país pululen y florezcan los pobres, hemos encontrado la receta perfecta: regalar dinero a cambio de nada (casi) y hacerle creer a los jodidos que pueden vivir sin trabajar.

Al tiempo.

estradagp@hotmail.com